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La Casa Blanca defendió , por tercer día consecutivo, la postura del presidente de EE.UU., Barack Obama, respecto a la polémica construcción de una mezquita cerca de la “zona cero” en Nueva York, donde tuvieron lugar los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
“El presidente piensa que es su obligación hablar cuando surgen asuntos sobre la Constitución. En este caso, decidió declarar claramente su sentimiento de asegurar que la gente es tratada con igualdad, que hay justicia y que se respetan nuestros principios fundamentales”, explicó Bill Burton, portavoz de la Casa Blanca. Obama, agregó, no se involucró en este asunto “por política” sino porque “piensa que como presidente tiene obligación” de hacerlo.
El viernes, el presidente de EE.UU. defendió el derecho de los musulmanes a practicar su religión lo que, a su juicio, incluye “el derecho a construir un sitio de oración y un centro comunitario en propiedad privada en el Bajo Manhattan, de acuerdo con las leyes y ordenanzas locales”.
Las declaraciones de Obama, inmediatamente, fueron elogiadas y criticadas por diferentes sectores hasta el punto de que el sábado el presidente se vio obligado a matizarlas. Obama indicó que sus comentarios se referían al derecho que todo estadounidense tiene a tener un trato igualitario en EE.UU., sin importar la religión, y no a si era “prudente” la construcción del templo.
La polémica en torno a la construcción de la mezquita, dentro de un centro cultural islámico y a dos cuadras de donde estaban las Torres Gemelas ha servido también para calentar la precampaña electoral para las legislativas de noviembre, en las que, además de varios gobernadores estatales, se elegirá un tercio del Senado y la totalidad de la cámara baja.
Entre las críticas de está la del candidato republicano para gobernador de Florida, Rick Scott, quien lanzó un anuncio televisivo en el que critica la “tolerancia” de Obama. “Barack Obama dice que la construcción de una mezquita en la zona cero es (señal de) tolerancia. Está equivocado, es hablar de la verdad sobre la muerte de miles de inocentes a manos de fanáticos musulmanes”, dice Scott en el anuncio.
Para otros líderes republicanos, como el senador John Cornyn (Texas) y el legislador Peter King (Nueva York), la postura de Obama y de la Casa Blanca sólo demuestran cuán “desconectado” está el mandatario de la mayoría de los estadounidenses.
El asunto también incomoda a algunos demócratas, como el líder de la mayoría del Senado de EE.UU., Harry Reid, que afronta una difícil reelección frente a su rival republicana, Sharron Angle, que rechaza el plan de la mezquita.
“La Primera Enmienda protege la libertad de religión. El senador Reid respeta eso pero piensa que la mezquita debe ser construida en algún otro sitio”, explicó el portavoz de Reid, Jim Manley, en un comunicado. Sin embargo, varios demócratas han salido a defender las declaraciones de Obama, al considerar, tal como él dijo el viernes, que “el enemigo de EE.UU. no es el Islam sino la red terrorista Al Qaeda”.