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Estados Unidos ha entrado en su larga y compleja carrera para la elección de los candidatos que representarán a los partidos Demócrata y Republicano en la contienda por la Presidencia.
A través de dos modalidades de voto: las primarias, que utilizan el modelo tradicional de voto individual, y los “caucus”, que son reuniones colectivas en las que se debate y se manifiesta preferencia por un candidato, se elegirá en cada estado los delegados que acudirán a la convención nacional, en donde finalmente se escogerá el representante que participará en las elecciones.
La primera gran batalla, como es tradición, se libró este jueves en el estado de Iowa, cuyos resultados son considerados como los más determinantes en todo el proceso, no sólo por ser los primeros, sino porque además, desde 1976, tan solo en dos ocasiones los candidatos ganadores en este estado no se han ratificado en la contienda nacional.
Sin embargo, el demócrata Barack Obama, quien le ganó con un 38% a la favorita en las encuestas Hillary Clinton (29%), y el republicano Mike Huckabee (34%), quien superó con creces a otros que ostentan mayor trayectoria, como Mitt Rooney (25%) y Fred Thompson (13%), tendrán que ver qué pasa el próximo martes 8 de enero, en las primarias de New Hampshire, una nueva prueba en la que se medirá su fortaleza y se ratificará si son en realidad los candidatos más destacados.
Obama arriba
A pesar de que las encuestas daban por segura ganadora por el partido demócrata a Hillary Clinton, el resultado favoreció al primer candidato afrodescendiente que se postula para la Presidencia del país del norte, y su triunfo tiene una especial relevancia si se tiene en cuenta que Iowa es un estado mayoritariamente blanco.
El resultado además no parece para nada sorprendente ya que Barack Obama, como lo han repetido una y otra vez los analistas, ha encarnado con más ahínco la idea del cambio tan anhelada por el pueblo norteamericano. No es gratuito que sus declaraciones, una vez fue avisado del triunfo en este importante estado, hayan sido precisamente: “El cambio ha llegado esta noche a América”.
Si bien el senador Obama se ha convertido en un fenómeno mediático por su raza y por su arrollador carisma, muchos electores se han visto arrastrados además por sus propuestas de lograr el seguro médico para todos en EE.UU. y un recorte de impuestos para la clase media.
Pero ante este panorama ¿tiene Hillary Clinton aún chance para quedar como candidata de su colectividad? Aunque para muchos expertos su tercer lugar es sin duda un duro golpe, sobre todo para la maquinaria política que representa, hay otros que traen a colación la experiencia de su marido, Bill Clinton, quien resultó candidato y luego presidente a pesar de no ganar ni en Iowa ni en New Hampshire.
Además, antes que el cambio, las cartas con las que Hillary ha jugado son las de la experiencia, la solvencia intelectual y la prudencia, elementos que sin duda han calado bien en la opinión pública una vez que por sexto año consecutivo ha sido reconocida como la mujer más admirada por los estadounidenses.
Republicanos, en la lucha
En el Partido Republicano las cosas no parecen menos apretadas. El ganador en el estado de Iowa, el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, obtuvo un “sorpresivo” triunfo a pesar de todas las dificultades que ha tenido para recoger recursos para su candidatura y dejó muy rezagado a Rudy Giuliani, el ex alcalde de Nueva York y favorito según las encuestas.
El resultado puede ser fruto del bajo perfil y el poco proselitismo que Giuliani llevó a cabo en Iowa, pero para los expertos en el proceso electoral norteamericano, la religión ha recobrado un lugar de preponderancia entre los republicanos, lo que explicaría que Huckabee, pastor de la Iglesia Bautista, y Mitt Rooney, perteneciente a la fe mormona, hayan obtenido el primer y segundo lugares. Todas sus posiciones y propuestas están teñidas de un tono religioso, aunque los dos han sido muy enfáticos en reafirmar que su fe no será impuesta si resultan elegidos.
Así transcurren estas elecciones, que resultan excepcionales por ser las primeras en 55 años en las que no se cuenta como candidato un presidente en reelección o un vicepresidente que lo suceda en la boleta. Pero, aunque Iowa ha encendido el fuego electoral, aún falta una larga carrera, porque la contienda apenas comienza.