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OTAN se endurece contra Rusia

Moscú afirma que retirada de tropas comienza este lunes. Washington no le cree y propugna por presión y sanciones.

17 de agosto de 2008 – 02:33 p. m.

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Pese al anuncio realizado este fin de semana por el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, de que las tropas rusas comenzarían este lunes su retirada de territorios georgianos, Estados Unidos ha convocado simultáneamente a una reunión extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN. En Bruselas, presidida por la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, la coalición militar occidental discutirá el rumbo a seguir tras la semana de hostilidades entre Rusia y Georgia, potencial aliado de la OTAN.

El clima entre Estados Unidos —que lidera a la coalición— y Rusia, fue enrareciéndose gradualmente con cada día que pasaba tras la incursión rusa a territorio Georgiano. El gobierno de Medvédev hizo caso omiso tanto al cese al fuego pactado en Moscú con facilitación del presidente francés, Nicolás Sarkozy, como a los constantes llamados al cese de hostilidades por parte de la administración Bush.

La dura retórica de Washington no ha cesado. Ayer, en entrevista con la cadena de noticias Fox, Rice dio algunas claves de lo que bien podría ser la nueva posición de Washington y la OTAN frente a los rusos. “Cualquier noción de que Rusia es un Estado responsable y preparado para integrarse en las instituciones internacionales de ámbito político, diplomático, económico y de seguridad ha cambiado. Ahora tenemos una Rusia diferente”, afirmó la Secretaria de Estado.

 Al tildar a Moscú de poco preparado, Rice afirmó lo que días antes se rumoraba en los corredores políticos de Washington: Estados Unidos estaría promoviendo, a todo nivel, que no se le permita a Rusia entrar a formar parte de organizaciones multilaterales a las cuales busca ingresar e incluso se ventila una moción para expulsar al importante país del grupo de los ocho países industrializados, el G8, que reúne a Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y la recién ingresada Rusia.

“Vamos a tomarnos nuestro tiempo para valorar qué consecuencias tendrán las acciones de Rusia en nuestras relaciones con este país”, dijo ayer Rice, ante la pregunta por el anuncio de Moscú de que retiraría las tropas. “Esta vez espero que lo digan de verdad. El presidente ruso debe demostrar que puede cumplir su palabra, o de otra manera la gente se preguntará si se puede confiar en Rusia”, afirmó Rice.

Pero el clima en Washington es de escepticismo. En una entrevista con la cadena CNN, el secretario de Defensa, Robert Gates dudó, que Rusia vaya a cumplir una retirada rápida de sus tropas: “Desde mi punto de vista, los rusos probablemente se harán los rezagados y se tomarán más tiempo del que nos gustaría. Creo que debemos seguir manteniendo la presión y asegurarnos de que cumplen con el acuerdo firmado en el tiempo previsto”.

Precisamente es esa presión la que buscan lograr los ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN. Se rumora que además de considerar una moción de expulsión dentro del G8, Estados Unidos estaría pensando en bloquear la entrada de los rusos a la Organización Internacional del Comercio y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico.

Entre tanto, el presidente Bush se reúne hoy con el Consejo de Seguridad Nacional. Será ahí —ha anunciado el mandatario— donde se discutan los pasos a seguir de Estados Unidos frente a la avanzada militar rusa sobre territorios georgianos.

Y Ucrania coquetea

Mientras que Rusia pisa fuerte en Osetia del Sur, Abjazia y parte de Georgia (de donde hoy iniciaría su retirada), sus países vecinos, que vivían hasta hace poco en su esfera de influencia, le han asestado dos golpes que enrarecen aún más el grave ambiente de tensión entre Occidente y el Kremlin.

Primero fue Polonia, que después de dos años de negociaciones aceptó instalar en su territorio una base administrada por el Ejército de los Estados Unidos y que formaría parte del escudo antimisiles promovido por la administración Bush. Casi simultáneamente Ucrania puso a disposición de Occidente su tecnología antimisiles. Los tratados con ambos países presionan aún más a Rusia que ve a la alianza militar más grande del mundo asentarse  en sus puertas.

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