Publicidad

Paraíso fiscal: en Panamá y en EE.UU.

Aunque la OCDE acusa a Panamá de falta de cooperación para evitar el lavado de dinero en su territorio, el Gobierno asegura que fijarse sólo en su país es “injusto y discriminatorio”, pues otros, como EE.UU., también permiten la creación de empresas fantasmas.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La filtración de los Papeles de Panamá ha señalado a líderes y empresarios de Colombia y del mundo, sin que exista todavía una consecuencia legal. Y la razón es simple: abrir una empresa fantasma en Panamá puede ser ilegítimo e inmoral, pero no es ilegal.

Como paraíso fiscal, Panamá comenzó su carrera hace mucho tiempo. De acuerdo con The Atlantic, ya en 1927 era posible abrir compañías libres de impuestos en Panamá. El sistema se ha desarrollado hasta el punto que hoy es posible abrir una empresa fantasma en Panamá, realizar transacciones internacionales sin pagar impuestos y sólo consignar un pago anual de franquicia de US$300 al gobierno panameño. Eso es un paraíso fiscal: un territorio donde los empresarios pueden acumular fortunas extraordinarias eludiendo el pago de impuestos en los países de origen del dinero. Las empresas fantasmas son el medio fundamental para transferir dicho dinero.

A causa de todos los señalamientos contra el gobierno panameño y su sistema financiero, el vicecanciller Luis Miguel Hincapié dijo esta semana que “las leyes panameñas de incorporación de sociedades no son fundamentalmente distintas a las de cualquier otra jurisdicción financiera de relevancia”. Hincapié tiene razón: Panamá aparece, de acuerdo con el diario The Guardian, en el puesto número 13 en el ranquin de paraísos fiscales según la Tax Justice Network. Eso quiere decir que los 11,5 millones de documentos filtrados desde la firma Mossack Fonseca son apenas una muestra del negocio múltiple de los paraísos fiscales en otros países con normas similares a las de Panamá.

La defensa de Hincapié señala, sobre todo, que el sistema financiero panameño permite la creación de estas empresas bajo un halo de completa legalidad. Panamá también ha defendido la puesta en marcha de reformas económicas para prevenir el lavado de dinero en actividades como zonas francas, casinos, bienes raíces y transporte de valores, pero ha puesto numerosas trabas en la liberación de información bancaria. Es allí donde está el lío: según The Atlantic, los bancos panameños sólo entregan información bancaria a las autoridades en casos de terrorismo y tráfico de drogas, de modo que muchas actividades permanecen a la sombra y bajo nombres ajenos a los propietarios reales. “De otra manera, si hablan, los bancos podrían enfrentarse a multas de US$100.000”, dice la revista.

Las críticas vinieron entonces desde todos los sentidos. El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, señaló a Panamá como el “último gran reducto” para acumular riquezas sin rendir cuentas a las agencias fiscales. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, criticó la “opacidad fiscal” de Panamá. Pero ambos tienen sólo la mitad de la razón: ni Panamá es el “último reducto” de esa estrategia ya común para evadir impuestos ni Estados Unidos tiene la legitimidad suficiente para criticar la “opacidad” de las cuentas panameñas porque ese mal fiscal se extiende en su propio suelo. De acuerdo con The Guardian, Estados Unidos aparece en el número tres del ranquin de paraísos fiscales, después de Suiza y Hong Kong. En la extensa lista siguen en pie otros paraísos como Islas Caimán y Singapur.

Según The Guardian, es posible crear una LLC (compañía de responsabilidad limitada) en Estados Unidos sin mayores trámites en prácticamente cualquier estado. Delaware es uno de los lugares que más albergan este tipo de compañías, cuyos beneficiarios son desconocidos, y es considerado por Transparencia Internacional como “uno de los casos más simbólicos de corrupción”. Cerca de un millón de empresas, muchas de ellas empresas fachada, tienen lugar en Delaware.

En muchas ocasiones, de acuerdo con el diario, estas empresas son usadas para comprar tierra o hacer contribuciones políticas de manera anónima. Es por completo legal. Los esfuerzos por crear una legislación que limite la actividad de estas empresas ha resultado infructuoso: desde 2008, numerosos proyectos de legislatura han corrido sin éxito en el Senado estadounidense. En la actualidad, esa entidad debate una ley de transparencia que hasta ahora no ha sido aprobada.

Aunque algunos defienden que Delaware no es un paraíso fiscal, la ley es, para utilizar el adjetivo de Obama, “opaca” a la hora de pedir cuentas a los beneficiarios exteriores de esas cuentas bancarias. El diario sugiere que, en medio del escándalo por los Papeles de Panamá, muchos empresarios optarán por acudir a Estados Unidos como caja de cambio.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido