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El presidente estadounidense, Joe Biden, firmó un decreto para facilitar el aborto, después de la decisión de la Corte Suprema de derogar “Roe vs. Wade”. La orden ejecutiva firmada por el mandatario ordena ampliar el acceso a las píldoras abortivas, reforzar la aplicación del mandato de cobertura de control de la natalidad de Obamacare y formar a varios abogados pro bono para ayudar a defender a las personas acusadas penalmente por buscar o proporcionar el procedimiento.
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El decreto también contempla reforzar los derechos de privacidad de los pacientes que usan aplicaciones digitales (como los rastreadores de períodos) y aquellos que ahora corren el riesgo de ser informados a la policía por un proveedor médico. También busca fortalecer la protección para los médicos que realizan abortos en emergencias médicas.
Ahora bien, el alcance de dichas disposiciones puede ser limitado, razón por la cual Biden enfatizó en que la solución está en las urnas, haciendo referencia a las elecciones de medio término que se realizarán en noviembre. “Necesitamos dos senadores proabortistas adicionales y una Cámara proabortista para codificar Roe como ley federal”, dijo, reconociendo la situación actual como “frustrante”. “Su voto puede hacer que eso sea una realidad”.
El decreto despertó voces a favor y en contra. Por un lado, Mini Timmaraju, presidenta de NARAL Pro-Choice America, dijo que la orden ejecutiva “es un primer paso importante para restaurar los derechos que la Corte Suprema le quitó a millones de estadounidenses”. En declaraciones al medio Politico, aseguró: “Muchos de los problemas que hemos estado señalando para la Casa Blanca terminaron en esta orden ejecutiva, así que entiendo la frustración del movimiento con respecto a la velocidad y creo que debemos seguir presionando para obtener más, pero esto demuestra que están escuchando y tomándose esto en serio”.
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Por el otro lado, los detractores, como Chelsey Youman, asesora legislativa nacional de Human Coalition Action, que persigue políticas contra el aborto, afirmó: “en un desafío obvio a la decisión de la Corte Suprema y para rendirse ante los extremistas del aborto, el presidente Biden está intentando en vano mantener su control sobre un tema que ya no es federal”.
Otros, según se lee en The New York Times, piden medidas audaces, como declarar una emergencia de salud pública. “Debe estar dispuesto a correr algunos riesgos, incluso si la anticipación es que podría no funcionar”, dijo Andrea Miller, presidenta del Instituto Nacional de Salud Reproductiva, antes del anuncio. “Nos enfrentamos a una crisis inmediata”, concluyó.
Aunque la orden ejecutiva promete que la administración “garantizará la seguridad de los pacientes, proveedores y terceros” que brinden o reciban servicios de aborto, no dice cómo las agencias garantizarán eso en medio de las crecientes tensiones después de la decisión de la Corte Suprema.
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