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El presidente de Bolivia, Evo Morales, alabó este martes la renovada atención que Rusia presta a Latinoamérica, pues permitirá contrarrestar la influencia de Estados Unidos. “Latinoamérica ya no será el patio trasero del imperio, eso se acabó y con el retorno de Rusia a Latinoamérica la historia de este nuevo milenio totalmente cambia. Saludo a los presidentes de Cuba, de Argentina, de Nicaragua, de Rusia que lideran cambios en sus países”, dijo Morales, quien desde primeras horas del día condujo un programa en la radio Kausachum Coca –viva la coca, en idioma quechua — del gremio cocalero en la región central de Cochabamba.
Informó que su programa fue enlazado con una radio cubana. “El imperio norteamericano nunca más se impondrá en Latinoamérica su pretexto de lucha contra el narcotráfico privatizando los recursos naturales, eso ha terminado”, añadió.
El mandatario dijo que su reciente encuentro con el presidente ruso Dmitri Medvedev fue “muy interesante”. En Moscú firmó a mediados de febrero acuerdos de lucha contra el narcotráfico y la posible compra de aviones con radares.
Medvedev también recibió en Moscú a sus colegas de Venezuela Hugo Chávez en septiembre, Daniel Ortega de Nicaragua en diciembre y en enero a Raúl Castro de Cuba, en una vista histórica. El gobierno venezolano ha entablado una estrecha cooperación en el ámbito militar con Rusia.
“Algunos gobiernos que quieren ayudar en la ayuda contra el narcotráfico tales como Rusia (y) Francia en Europa; en Latinoamérica: Argentina, Brasil se solidarizan con nuestro pueblo”, acotó Morales, quien defiende a la coca como parte de la cultura andina y rechaza las políticas internacionales tendientes a erradicar el arbusto, de cuyas hojas, al procesarlas, se obtiene la cocaína.
Morales pidió a los cocaleros que “voluntariamente” acaben con los sembrados de coca que rebasan la extensión permitida en el país para que la comunidad internacional valore el esfuerzo que hacen para mantener ese cultivo bajo control.
Rechazó la represión en los gobiernos de Hugo Banzer (1997-2000) y Jorge Quiroga (2000-2001) , quienes intentaron imponer la erradicación de las plantaciones de coca y lo agricultores “éramos reprimidos por una fuerza de tarea expedicionaria al mando de la DEA”.
La DEA, agencia antinarcóticos estadounidense, fue expulsada por el gobierno de Morales el año pasado poco antes de la expulsión del embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, en ambos casos bajo acusaciones de injerencia en asuntos internos. Washington respondió con reciprocidad y las relaciones bilaterales están rotas desde entonces.
En la emisión, Morales lanzó una nueva acusación contra Estados Unidos, según la cual la agencia de inteligencia CIA pagó al ex capitán de la policía Rodrigo Carrasco para “infiltrase” en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) , de donde fue despedido al descubrirlo llevándose información de la petrolera que poco antes se había visto sacudida por un escándalo de corrupción.
“Este señor es un gran infiltrado de la CIA, ahí esta toda la documentación que sepa toda la población, es un policía formado, entrenado, comprado y contratado por la CIA desde su ingreso como oficial de la policía nacional”, aseguró.
Agregó que Carrasco “tiene formación en diversas operaciones encubiertas, infiltración, sabotaje y complot político… mantuvo relaciones desde YPFB con empresario de Santa Cruz (bastión opositor al gobierno), con la embajada estadounidense, con miembros de USAID”.
La embajada estadounidense estaba cerrada por ser día festivo en Bolivia y nadie respondió las llamadas en busca de comentarios.