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Las manifestaciones que abrieron este nuevo período de protestas fueron organizadas por la Federación Agraria Argentina (FAA), la más combativa de las cuatro principales patronales rurales del país.
Las dos movilizaciones más importantes fueron llevadas a cabo en las carreteras cercanas a las ciudades de Villa Constitución y Gualeguaychú, en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, respectivamente. Al encabezar un ‘tractorazo’ en la primera de ellas, el titular de la FAA, Eduardo Buzzi, sostuvo que estas manifestaciones suponen una "advertencia" antes de una nueva huelga comercial, al tiempo que pide soluciones a la baja rentabilidad de ese sector.
"Hoy nos movemos de forma tranquila, pero quiero decir que lo que viene después es un estado de conflictividad. Pasa el tiempo y no hay soluciones en los renglones de granos, leche y ganadería", advirtió Buzzi.
En Gualeguaychú, el dirigente Alfredo De Angeli presidió una asamblea en la que convocó a los pequeños y medianos productores a realizar un encuentro nacional el próximo 30 de agosto. En la asamblea también se decidió pedir a la "mesa de enlace", que reúne a los titulares de las cuatro patronales agropecuarias, que organice una "gran marcha federal" hacia la sede del Parlamento argentino.
El problema entre el Gobierno argentino y el sector agropecuario se deben a que el Ejecutivo subió los impuestos a las exportaciones de granos; medida que fue inmediatamente rechazada con protestas por los agricultores del país, que llevaron a un fuerte desabastecimiento de alimentos e insumos para las grandes ciudades argentinas. El 17 de julio, el Senado votó en contra de la política de la presidenta Fernández, acabando con la controversia.