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‘Regular está fuera de consideración’

Michael Botticcelli, subdirector de la Oficina Nacional de Control de la Política de Drogas de EE. UU, asegura que su país respeta las decisiones de otros países, pero duda de que la política de Washington vaya a cambiar.

17 de diciembre de 2013 – 05:12 p. m.
Michael Botticelli, subdirector de la Oficina Nacional de Control de la Política de Drogas de EE. UU. / David Campuzano
Michael Botticelli, subdirector de la Oficina Nacional de Control de la Política de Drogas de EE. UU. / David Campuzano
Foto: DAVID CAMPUZANO 2012

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En el tema de la marihuana, Washigton tiene sus propias cifras, extraídas de encuestas anuales realizadas por el gobierno: unos 110 millones de estadounidenses han consumido marihuana en sus vidas, representando al 42% de la población, y unos 17 millones (el 7% del total poblacional) son considerados usuarios recurrentes, es decir, que han consumido la sustancia en los últimos 30 días. Todo esto sin nombrar que 18 estados del país tienen aprobado el uso de la sustancia para fines medicinales y en estados como Colorado y Washington está legalizado su consumo recreativo. (Lea también: ‘Hay que usar la óptica de la regulación’)

Estos datos no le suenan bien a Michael Botticelli, subdirector de la Oficina Nacional de Control de la Política de Drogas de Estados Unidos. Él, más que mirar la realidad en téminos de cantidad de consumidores, la ve a través del prisma de la salud pública y los efectos nocivos del consumo.

Mientras en Sudamérica el proyecto regulador del mercado de la marihuana que aprobó Uruguay mantenía el tema en primer plano, Botticelli acudía a Bogotá para participar del 54º Período de Sesiones de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA. El Espectador aprovechó la ocasión para entrevistarlo así como a Julio Calzada, secretario general de la junta nacional de drogas de Uruguay (ver páginas siguientes), quienes compartieron sus percepciones con este diario.

Señor Botticelli, Uruguay acaba de aprobar un proyecto para regular el mercado y el consumo de marihuana desde el Estado. ¿Cuál es su opinión del proyecto?
El asunto de la legalización de la marihuana es una discusión significativa que debe ser abordada también desde el impacto que puede causar en la salud pública. Creo que todos los países están de acuerdo en que el uso de la marihuana no es saludable y muchosde ellos siguen creyendo que legalizar de algún modo no es una política apropiada. Nosotros respetamos las decisiones de otros países y la discusión abierta y honesta del tema. Lo que hizo Uruguay da para una conversación muy pertinente y relevante. Hay varios países que están discutiendo cuál es la mejor política. Hay un acuerdo, por lo menos en Estados Unidos, de disminuir el nivel de encarcelamiento derivado del consumo. Bajar la criminalización del consumo y verlo más desde una óptica de salud porque hay problemas asociados al consumo. No obstante, para Estados Unidos sigue siendo ilegal.

Desde esa óptica ¿qué datos y qué información tiene Estados Unidos de lo nocivo que podría resultar el consumo de marihuana?
Lo primero es que está enmarcada dentro de la ley de sustancias controladas. La marihuana está en ‘schedule 1’, eso significa que tiene propiedades adictivas significativas y no tiene un valor médico comprobado. Hay tres realidades que se han demostrado sobre su consumo: aproximadamente el 9% de los consumidores se convierten en consumidores frecuentes o crónicos y van a presentar adicción. Segundo, hay una relación entre el consumo de marihuana y una disminución del coeficiente intelectual y también hay una relación clara con la deserción académica. Desde la salud pública y no desde una perspectiva legal o penal, vemos que el estatus de ilegalidad de la marihuana, sobre todo de la juventud, va a seguir siendo la de una droga peligrosa, algo que la gente no quiere comenzar a hacer. Sin ese estatus, la juventud va a percibirla como una sustancia menos peligrosa, casi inofensiva para empezar su uso.

Pero ¿no resulta problemático que a nivel federal se mantenga la ilegalidad pero existan, a la vez, Estados que permiten su uso medicinal?
No soy abogado constitucional. Pero desde Washington, desde una visión federal, el uso de la marihuana sigue siendo ilegal. Hay un conflicto entre la ley estatal y la ley federal. Los estados son autónomos en la decisión de cuáles son las conductas punibles o las conductas penales. Habiendo dicho eso, Washington tiene unos criterios establecidos en los que la prioridad no es ir detrás de las personas y judicializar el uso personal. Va detrás de maquinarias más complejas y de asuntos criminales más complejos.

¿Se podría pensar en una regulación federal de la marihuana en el corto o en el mediano plazo?
Eso está fuera de consideración en este momento.

Mirando el tema desde el tratamiento de las adicciones, en Bogotá, por ejemplo, en algunos centros se está controlando la dependencia a drogas fuertes (bazuco, cocaína, heroína) con consumo controlado de sustancias “suaves” como la marihuana. ¿Existe algo similar en Estados Unidos?
En el marco regulatorio nuestro, estas medidas deben estar basadas en la evidencia científica. Nosotros no hemos visto ninguna evidencia sólida que apoye la terapia de reducción del daño o de reemplazar una droga por otra. Creemos que el objetivo primordial tiene que ser que una persona que está consumiendo se retire totalmente del consumo de la droga. La experiencia nos ha dicho que existen tratamientos efectivos y nuestra prioridad es que la gente que los necesita tenga acceso a ellos.

¿Puede ser la regulación de la marihuana, como ha sucedido en ciertos casos en el mundo, el inicio de regulaciones para otras sustancias? ¿Es esta una preocupación para Washington?
La preocupación es considerable. Sí estamos oyendo, y de hecho ese es el discurso de los legalizadores, versiones que dicen abiertamente que legalizar la marihuana es una puerta de entrada para regular en el futuro otras drogas ilícitas de mayor potencia.

¿Existen datos que sostengan que en los estados de Estados Unidos donde la marihuana está regulada, se haya aumentado alguna tasa de inseguridad o de salud pública?
Es un poco temprano para pensar en estadísticas significativas o en cifras significativas sobre el uso de la marihuana medicinal. Sin embargo, la tendencia es preocupante. A pesar de que hemos logrado disminuir las tasas de consumo de sustancias ilícitas, vemos por otra parte que hay una tendencia perturbadora de un incremento en el consumo de marihuana, sobre todo entre los jóvenes. Este incremento en el consumo se debe en gran medida a la percepción de la marihuana como una droga menos peligrosa, casi inofensiva a raíz de la regulación. Los jóvenes la llegan a ver como saludable por el hecho de haber sido prescrita por un médico general. Este mensaje también es reforzado desde la cultura popular, de las celebridades, de la música, y considero que nuestro rol como profesionales de la salud pública es mantener la percepción de riesgo en su justa medida.

¿Cómo diferenciar a un consumidor esporádico o recreativo de uno que resulta significativo para los registros de salud pública como adicto potencial?
El termino uso “recreativo” de la marihuana no me gusta porque la palabra implica que no hay un riesgo real en el consumo. No me gusta hacer esa distinción debido a que la evidencia muestra que el uso, así sea esporádico, tiene impactos negativos en deserción académica, desempeño académico, habilidades motoras para manejar un vehículo. El cerebro de un ser humano está en desarrollo casi hasta a los 25 años de edad y el consumo ocasional o crónico puede causar daño. Nosotros como Estado, queremos darle todas las ventajas posibles a nuestra juventud para que puedan tomar decisiones saludables. El desarrollo económico de un país depende en gran medida de la educación de su juventud y de su adultez temprana.

¿Cuáles son las diferencias entre el consumo de alcohol y el de otras sustancias? ¿Se podría decir que el consumo de drogas es más nocivo?
La edad de inicio en el consumo más que la diferencia entre sustancias es la que determina la gravedad de la trayectoria del consumo de otras sustancias. De nuevo esto tiene que ver con el desarrollo cerebral del ser humano. Entre más temprano comience, más complicaciones habrá en el futuro. A pesar de que el alcohol tiene un estatus de legalidad, es evidente que tiene impactos negativos en índices de violencia, adicción, complicaciones de la salud, etc. El hecho de que sea legal no lo convierte en algo inofensivo. Replicar este modelo con la marihuana, es una decisión que no queremos tomar como Estado.

dalarcon@elespectador.com

@Motamotta

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