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Ron DeSantis se retiró de la contienda electoral por la Presidencia de Estados Unidos. A través de un video, el republicano, que estaba buscando obtener la nominación de su partido de cara a los comicios de noviembre, anunció que no seguirá más. “Hoy suspendo mi campaña. Estoy orgulloso de haber cumplido el 100 % de mis promesas y no voy a parar. Ahora, tengo claro que la mayoría de los votantes de las primarias republicanas quieren darle otra oportunidad a Donald Trump”.
En su declaración, el también gobernador de Florida, agregó: “Trump es superior al actual titular, Joe Biden. Eso está claro. Firmé un compromiso para apoyar al candidato republicano y lo cumpliré. Tiene mi respaldo porque no podemos volver a la vieja guardia republicana de antaño”. Su decisión se conoce dos días antes de que se lleven a cabo las primarias en New Hampshire y días después de que en el caucus de Iowa el expresidente se llevara la victoria, muy por encima suyo y de Nikki Haley.
Lo cierto es que DeSantis estaba lejos de su mayor contrincante. De hecho, según la última encuesta publicada este domingo por CNN, la intención de voto con que contaba en New Hampshire era del 6 %, mientras Trump registró el 50 % de los apoyos y Haley el 39 %. En los sondeos nacionales, estaba a cerca de 50 puntos del exocupante de la Casa Blanca y había caído por detrás de la exgobernadora de Carolina del Sur.
Su más reciente decisión consolida la contienda republicana como una carrera de dos personas. Si bien Trump no se ha pronunciado frente al fin de su campaña, Haley, al llegar a Seabrook, sí lo hizo: “Acabamos de enterarnos de que DeSantis se retiró de la carrera. Ahora es un hombre y una mujer”. Sin embargo, hace un año, la situación no parecía así: al momento de anunciar su aspiración de llegar a la Presidencia y tras su reelección como gobernador Florida, parecía que era el perfecto rival para Trump: las primeras encuestas de las primarias sugerían que estaba en una posición fuerte como para desafiar al expresidente y su victoria en las urnas de 2022 lo perfilaron como tal.
Con el tiempo, su situación cambió: los ataques de Trump y su falta de protagonismo en los debates lo perjudicaron. Además, perdió por 30 puntos porcentuales frente a Trump en el caucus de Iowa, que había prometido ganar y que le favorecía por tratarse de un Estado conservador y religioso, y no tenía ninguna posibilidad en Nuevo Hampshire. En su video de renuncia citó a Winston Churchill: “El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: lo que cuenta es el valor para continuar”.
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