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Sin quererlo, La Santa Cecilia, una banda de Los Ángeles, se convirtió en la voz de millones de migrantes. Y lo hicieron hasta obtener el reconocimiento del mercado estadounidense y recibir un Grammy en 2014. Ahora, mientras Estados Unidos se acostumbra a tener a Donald Trump de presidente, La Santa Cecilia se alista para lanzar un nuevo álbum y seguir utilizando la música para, como lo dice su percusionista Miguel Ramírez, “hacer un mundo más justo. Esto dijo Ramírez en entrevista con este periódico.
¿Cómo están viviendo estos momentos tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca?
Ha sido un poco difícil. Han pasado cosas muy intensas en los últimos días en los Estados Unidos. Nosotros estamos bien contentos, emocionados, agradecidos porque para nosotros ha sido un año muy bueno y se ha puesto mejor. Vemos con ojos de ilusión el futuro porque vienen cosas muy lindas para nosotros. Pero, como te digo, aquí en el país, la situación está difícil.
Pero seguimos en las mismas: echándole ganas. Siempre aprovechando para generar un poquito de conciencia.
Algunos de ustedes son inmigrantes, otros son hijos de inmigrantes. ¿Cómo lo han vivido en su condición
Es muy pesado ver todo lo que está surgiendo, ver todo el odio y esta gente de la ultraderecha que está implementando cosas que van contra la misma Constitución de nuestro país. Y contra la gente. Lastimosamente las cosas tuvieron que llegar a este nivel para que la gente agarrara un poco de conciencia. Pero, ¿sabes qué? Hace poco llegamos de Florida al aeropuerto de Los Ángeles y había protestas contra las medidas de Donald Trump. Y la gente ahorita está con mucha fuerza. Estamos muy unidos y dispuestos a luchar por nuestro país. Nosotros siempre dispuestos a utilizar nuestra arte, nuestra voz, para tratar de crear un mundo más justo y más positivo.
Eso me hace pensar en “Ice”, una canción en la que ustedes narran la cotidianidad de varios migrantes…
Una canción como Ice salió en un momento inesperado. Nos pusimos a platicar sobre las experiencias de Pepe, nuestro acordeonista, que en ese momento era un indocumentado. Así nada más hablando comenzó a salir. Y la canción se escribió, no le miento, en media hora. No se demoró mucho tiempo porque casi que la canción se escribió sola porque era algo que estábamos compartiendo como inmigrantes o hijos de padres inmigrantes. Con otra canción, Nunca más, pasó igual, comenzamos a platicar sobre lo que estaba pasando aquí en los Estados Unidos, en México, y salió el tema. Son cosas que nos afectan y nos siguen afectando por lo que yo creo que vamos a seguir escribiendo canciones sobre esto. Nosotros nunca fuimos una banda con un objetivo político sino con una fe gigante en lo que se puede lograr con la música. Y ahí vamos. No sé qué vaya a salir con estos tiempos, en términos de canciones, pero nosotros ahorita acabamos de un terminar un disco, mire, de música tradicional: boleros, rancheras, huapangos; son canciones que nos vuelven a conectar con nuestras raíces y mantener esa fuerza dentro de nuestra cultura. Yo creo que eso, ahorita, es muy importante. California es un Estado progresista y acá no sentimos el miedo que pueda estar sintiendo un paisano pueda sentir en Arkansas o en Ohio. Pero aquí estamos con todas las ganas y con más fuerza.
Para ese álbum recorrieron México y grabaron en lugares históricos ¿Cuál era el objetivo?
Fueron unos 12 lugares con un significado para las canciones que estábamos cantando y como que cada lugar capturó el sentimiento de lo que estábamos pensando, viviendo; fue una experiencia muy mágica. Grabamos en el Centro Histórico, en el Zócalo. Llegábamos y había gente. Una vez grabamos en un parque donde la gente paseaba sus perros; estábamos tocando y, de repente, los perros se arrimaron. Fue una grabación con mucha vida. Y para nosotros fue muy especial poder hacerlo en México porque nuestros papás salieron de México con la ilusión de un futuro para sus familias. Y para nosotros, como hijos de padres inmigrantes, regresar al país que los vio nacer y regresar un poco a lo que nuestros papás nos inculcaron, para nosotros es algo muy especial y muy importante.
¿Qué dicen sus familia de todo esto?
Nuestras familias, primero que nada, están muy orgullosos de nosotros porque saben lo difícil que es lograr algo, no solo una carrera sino nuestros sueños, vivir de lo que nos apasiona, de lo que queremos. Y ellos se sienten reflejados en eso, en ese trabajo. Ellos son la razón por la que estamos aquí. Y a nosotros nos da mucho gusto poder hacer algo positivo por nuestra comunidad, por nuestra cultura, por nuestra gente. Entre tantas cosas negativas que vemos, que nos representan de una manera que no somos. Entonces, poder representar a nuestras familias, a nuestra cultura, a través de lo que hacemos, a nosotros nos llena de mucho orgullo.
¿Cuál ha sido la recepción del público anglo?
Para nosotros, la verdad, nos ha tocado mucha suerte. Primero, por ser biculturales; eso significa que podemos hacer una carrera dentro de dos culturas. Podemos ser muy americanos y muy latinos a la vez. Y eso nos ayuda mucho. Es una de las cosas por las que hablamos tanto al respecto: porque queremos que los jóvenes que estén viviendo la misma situación o se estén criando en la misma situación que nosotros sepan que eso es una ventaja muy grande y es una llave que abre muchas puertas. El mercado anglo nos ha recibido de una manera muy bonita. Yo creo que aprecian la calidad de lo que somos, lo que decimos, cómo utilizamos nuestra banda para tratar de representar nuestra cultura de manera positiva. Fíjese: nos acaban de nominar, de nuevo, para el Grammy. Ya lo ganamos una vez. Y eso nos llena de mucho orgullo.
¿Cómo se explica el apoyo de algunos latinos a Trump?
Yo no sé explicar ese fenómeno. De verdad que me rompo la cabeza pensando qué los haría votar por Donald Trump. No sé. La verdad no sé; de pronto querer como alinearse, como decir “estoy agradecido con usted por haberme dejado entrar a este país, entonces me voy a alinear con ustedes en todo”. Las cosas no son así, la realidad de la situación política no es así. Hay mucho latino republicano, por ejemplo, en Florida, en Texas; es difícil porque cada quien tiene el derecho de votar y de ver las cosas como quiere. Pero, híjole, la realidad para la mayoría de los latinos aquí está fuerte, está difícil. Pero este tipo es tan ridículo que la mayoría de las cosas que está haciendo nos está, de nuevo, uniendo para que sigamos adelante juntos.
¿Cuál es para usted el vínculo entre la música y protestas como las que se están presentando en Estados Unidos?
Siempre van el uno con el otro, especialmente aquí y en Latinoamérica, donde tienen a alguien como Mercedes Sosa, que cantaba himnos sobre lo que estábamos viviendo en nuestros países. El otro día, como le digo, estuvimos en una manifestación en Los Ángeles. Y, como músico, uno siente el corazón de la gente y la verdad que nos llena de mucho emoción. Yo veía mucha gente llorando y gritando y feliz y con muchas ganas de hacer algo positivo con nuestro país. Es un momento muy difícil pero lleno de mucha inspiración para nosotros como músicos, como artistas.
¿Si ganan el Grammy aprovecharían para decirle algo a Trump?
La verdad que no sé. La última vez que ganamos el Grammy les dedicamos el premio a los millones de indocumentados que hay en este país y me acuerdo que el video salió por todas partes. Ojalá sí ganemos. Pero nosotros no planeamos eso. Pero estos tiempos requieren que la gente diga lo que estamos sintiendo. Esto no nos representa como americanos y nosotros tenemos que dar la cara por nuestro país si el presidente no lo va a hacer.
¿Cómo amar y vivir durante estos años bajo el gobierno de Trump?
Yo creo que el amor y la vida se van a poner todavía más intensos, porque de repente uno prende la radio, la televisión, y uno se deprime de las cosas que uno ve, uno no puede creer, estamos regresando 50 años atrás, esto no es progreso, esto es otra cosa. Pero yo creo que la clave, la razón por la que luchamos, es por eso: por la vida y por el amor. Eso no puede morir. Somos más grandes que esto.