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Venezuela era una amenaza

Seis nuevos cables sobre Colombia, filtrados por  Wikileaks, evidenciaron la preocupación generada por la capacidad bélica de Chávez.

19 de diciembre de 2010 – 04:00 p. m.

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A medida que pasan los días y el efecto Wikileaks continúa en la prensa mundial, los 2.416 cables diplomáticos secretos que tuvieron como origen la Embajada de Estados Unidos en Bogotá comienzan a emerger de a poco de esa gran masa de más de 250.000 archivos filtrados por el portal web. Esta vez seis nuevos archivos se sumaron a los 21 que fueron publicados en las últimas dos semanas.

En está oportunidad, dejando atrás la polémica que se generó entre el director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, y el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria, por cuenta del primer paquete de documentos emitidos desde Colombia, el tema de estos seis cables versa sobre un tema en específico: el temor que tenía el Gobierno del presidente Álvaro Uribe  ante una eventual confrontación militar con Venezuela.

En los informes queda en evidencia que a Colombia le interesaba mantener una muy estrecha relación con los Estados Unidos y el acuerdo de cooperación militar que permitiría a militares estadounidenses permanecer en territorio colombiano resultaba ser, justamente, una herramienta para salvaguardar su seguridad ante la capacidad bélica venezolana. En varios apartados, miembros del Gobierno solicitan a EE.UU. incrementar sus labores de inteligencia en la frontera e interceder para que las tensiones entre ambos países disminuyan.

El actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, según uno de estos cables, era uno de los principales impulsores del acuerdo militar, por lo que sorprende que una vez la Corte Constitucional rechazó el tratado en octubre pasado, en un contexto en el que las relaciones con Venezuela regresaban a la cordialidad, Santos haya decidido no darle trámite en el Congreso.

La retórica agresiva de Chávez

Luego de que en noviembre de 2009 el presidente venezolano invitara a sus soldados a prepararse para la guerra, el primer mandatario Álvaro Uribe y la cúpula de las Fuerzas Armadas tuvieron un encuentro para analizar la situación. Al terminar, el ministro de Defensa, Gabriel Silva, notificó al embajador William Brownfield que este era para el gobierno colombiano el ataque retórico más grave y bélico, y le pidió dos cosas: mayor acción de la inteligencia de EE.UU. en cuanto a las operaciones militares de Venezuela en la frontera y un pronunciamiento oficial del gobierno americano en contra del discurso de Chávez. “No necesariamente recomendamos que Washington trate esto como una verdadera crisis”, escribió Brownfield al final del reporte.

Cooperación, Farc y economía

En julio de 2008 el secretario adjunto de Estados Unidos para el hemisferio occidental, Thomas Shannon, se reunió con el entonces presidente Álvaro Uribe en el Palacio de Nariño. En uno de los apartados del cable se lee: “Colombia y Estados Unidos deben trabajar juntos para hacer que los países paguen un alto precio por sus vínculos con las Farc”. A esta conclusión se llega cuando Uribe habla acerca de la presencia de líderes de las Farc y el Eln en Venezuela y de su decreciente intención de lograr una aproximación con el gobierno ecuatoriano después de conocer, gracias a los computadores del abatido jefe guerrillero ‘Raúl Reyes’, que algunos de sus miembros mantienen contacto con los subversivos. Uribe también destacó como una “prioridad” lograr un acuerdo militar con EE.UU. y aseguró a Shannon que el Tratado de Libre Comercio entre los dos países ayudaría a la economía colombiana, que “se enfrenta a crecientes dificultades, incluyendo aumento de la inflación, una revaluación del peso y la caída del consumo”.

Puente aéreo con Estados Unidos

El ex presidente Álvaro Uribe, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el canciller Jaime Bermúdez consideraban el acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos como un componente importantísimo en las relaciones bilaterales. El informe, enviado por el Departamento de Estado en febrero del año pasado, sostiene que el Gobierno colombiano consideraba como una amenaza a Venezuela. Incluso, se reporta que en diversas oportunidades Juan Manuel Santos aludió al puente aéreo que se estableció entre EE.UU. e Israel durante la Guerra del Yom Kippur en 1973, pidiendo garantías similares en caso de que se desatara una guerra con el vecino país. En el cable se reconoce el entusiasmo de Colombia para alcanzar el acuerdo, pero al tiempo hay conciencia de que el tema genera muchas críticas del orden regional y en algunos sectores políticos internos. También se recuerda un artículo publicado por El Espectador, en mayo de 2008, en el que se sugería que la base de Manta, en Ecuador, podría ser trasladada al país y la inmediata y agresiva reacción de Hugo Chávez ante la posibilidad de que esta base se pudiera ubicar en La Guajira.

Temor por armas rusas e iraníes

Otro cable, de noviembre de 2009, reporta la creciente tensión entre Venezuela y Colombia, de nuevo teniendo como foco un eventual ataque masivo ordenado desde Caracas. Ante el envío de tropas a la  frontera, anunciado por Hugo Chávez, miembros del Gobierno como el ministro de Defensa, Gabriel Silva, y la asesora de seguridad del ex presidente Álvaro Uribe, Paola Holguín, aumentaron el temor  por la sospecha de que un ataque a Colombia serviría para que Chávez desviara la atención de la fuerte crisis económica que afrontaba Venezuela y la compra de armamento por parte de Caracas a países como Rusia e Irán.

Prevención en las fronteras

En agosto de 2009, durante un encuentro que sostuvieron el ex ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva, y el embajador estadounidense, William Brownfield, se trató el tema del peligro que significaba un cruce ilegal de la frontera de Colombia con los países vecinos. Brownfield advirtió que cualquier violación fronteriza, en el marco de una eventual aprobación del acuerdo militar con Estados Unidos, sería un “desastre político”. Por su parte, Silva aseguró que Colombia temía un ataque de Venezuela por la tensión existente y que el pacto con EE.UU. serviría para impedirlo.

Uribe exhibió sus logros

El subsecretario de Estado de Estados Unidos, James Steinberg, en su visita de febrero de este año a Bogotá, conversó durante tres horas con el entonces presidente Álvaro Uribe y sus ministros más importantes. El reporte reza que Uribe, una vez más, se quejó de la presencia de guerrilleros en Venezuela y “pidió el intercambio de inteligencia” en ese asunto. El ex presidente aseguró que durante su gobierno el país recuperó el monopolio de la seguridad y que la efectiva reparación de las víctimas estaba terminando con la violencia en Colombia.

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