Adiós a la era Rajoy

En menos de seis días se desmoronó un gobierno que se ufanaba de ser estable. Mariano Rajoy, en el poder desde 2011, se convirtió en el primer jefe de Gobierno en salir por una moción de censura. Lo que sigue para su sucesor, Pedro Sánchez, no será nada fácil, coinciden expertos.

El exmandatario, Mariano Rajoy. / AFP
El exmandatario, Mariano Rajoy. / AFP

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Todos pensaron que Mariano Rajoy pasaría a la historia después de aplicar el artículo 155 de la Constitución española –un hecho que nunca había sucedido– y detener el torrente de independentismo que se imponía en Cataluña a finales del año pasado. Pero la historia le tenía reservado al político gallego un espacio más grande, pero no por eso deseable: ser el primer presidente de ese país apartado de su cargo por una moción de censura.

En menos de seis días se desmoronó un gobierno que se ufanaba de ser estable y que incluso contó con el apoyo de sus opositores, como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en el proceso del independentismo. Los parlamentarios, principalmente los del PSOE, quienes lideraron la moción de censura, no le perdonaron la corrupción que absorbió a su partido. La tierra de la Moncloa comenzó a temblar después de que la justicia española condenara al Partido Popular (PP) por el caso Gürtel, una red de políticos y empresarios que arregló a su beneficio contratos durante más una década. Pero la gran grieta apareció cuando Pedro Sánchez, líder del PSOE, solicitó la moción de censura para sustituir al presidente.

En un principio, políticos y ciudadanos pensaron que no prosperaría. Hace un año, Pablo Iglesias, líder del partido Podemos, intentó liderar esta misma iniciativa, pero no contó con el suficiente respaldo. Se necesitaba, para ese entonces, una catapulta como el fallo histórico contra el PP, que en esta ocasión supo aprovechar Sánchez, con apoyo de los partidos de izquierda e independentistas vascos y catalanes.

(Le puede interesar: Pedro Sánchez, nuevo presidente de España)

Como es costumbre, la votación fue transmitida por todos los medios españoles. Se abrió la sesión y en minutos los diputados lanzaron sus flechas. Aunque había tensión, la sonrisa de la oposición no se podía ocultar. Los resultados serían parejos, pero el PSOE tenía claro que la izquierda, después de estar moribunda, volvería al poder. 180 votos le dieron la razón. Hubo gritos, cantos de “sí podemos” y abrazos.

Pero los aplausos se quedaron en el parlamento. En las calles, la vida siguió como si nada hubiera pasado, por lo menos en Barcelona. Aunque era el tema de conversación en las terrazas veraniegas y los semáforos, no hubo protestas ni a favor ni en contra, a pesar de ser tan usuales en Cataluña con las decisiones políticas. Eso sí, muchos celebraban en privado que el PP saliera del gobierno. No es una posición que asombre si se tiene en cuenta que este partido nunca ha sido popular en tierras catalanas, y menos después del los enfrentamientos entre las autoridades y los ciudadanos el día del referéndum. Además, ya están acostumbrados a las crisis políticas y a la sensación de incertidumbre, que hasta ahora empieza a rondar por los demás territorios españoles.

Hubo más de un despistado que se enteró de la noticia por el rumor de los vecinos, como Pepe, un jubilado independentista, quien a pesar de no ver el acto por televisión ni estar atento al acontecimiento, de todas formas opinó con firmeza: “Este es el resultado de la política que llevaban en España, impregnada de corrupción… ¿qué viene? Supongo que el nuevo presidente algo cambiará. Me imagino que tirará más hacia la izquierda. Espero que, por lo menos, se siente a dialogar con Cataluña”.

En las universidades, también muy activas políticamente, se nombró el cambio, pero tampoco causó revuelo. En gran medida, porque hay una parte de la población catalana que considera que, si bien es mejor el PSOE que el PP, no habrá cambios políticos ni sociales. “Me da alivio pensar que las mentes del gobierno, por ser de izquierda, estarán más enfocadas en las necesidades del pueblo. Pero los presupuestos ya están aprobados. PSOE tendrá que trabajar con su ideología y con sus objetivos políticos con presupuestos de la derecha. No creo que sea un cambio político brutal. Es más bien un cambio simbólico, un paso más para romper con esquemas que teníamos en la cabeza”, dice Julia Herrera, estudiante de 23 años.

Ella reconoce que es un momento que saldrá en los libros de historia. Tiene sentimientos encontrados: celebra que el PP no esté al mando, pero en sus frases se asoma el temor por un partido que no apoyó el referéndum y sobre todo por la utilización de un mecanismo implacable, como la moción de censura: “Que un partido te diga “oye, no te quiero en el poder” y todos los demás lo respalden y que el representante de ese partido se ponga a la cabeza, demuestra que no es democrático”.

Fernando Barreiro, jurista y politólogo de la Universidad Carlos III, no pintó un escenario muy distinto en Madrid. “No pasó nada”, repite una y otra vez. Es una paradoja: han ocurrido tantas situaciones insólitas, que los españoles se cubrieron con una capa de insensibilidad ante los hechos políticos. “Todo el mundo hablaba del tema, pero más por los memes de las redes sociales que por un asunto serio. La gente se aburrió y dejó de prestarle atención. Y a eso hay que sumarle que Rajoy ya estaba quemado y que Madrid es una ciudad conservadora, pero el PP tampoco ha contado con tanto apoyo. En las últimas encuestas sale en la cuarta posición”, explica el experto.

(Puede leer: La España de Rajoy en cuatro grandes crisis)

Esa desventaja la aprovechó el PSOE olímpicamente. Sánchez tiene claro que hay tres cosas que, como dice el refrán popular, no vuelven: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. El partido socialista quería la Presidencia, pero su líder no lo había logrado por medio del sufragio: “Estaba buscando esta oportunidad hace tiempo. En elecciones obtuvo los peores resultados del PSOE dos veces. Ahora tenían la excusa, el contexto y le salió bien”, agrega Barreiro.

¿Qué va a pasar con el gobierno? Los analistas tampoco son muy entusiastas. Barreiro, por ejemplo, cree que Sánchez tendrá grandes problemas para gobernar y por eso debe buscar alianzas políticas. Nombrar ministros pertenecientes a sus socios, como Podemos, debe ser una prioridad ahora para no darle cabida a las discrepancias.

Aun así, la balanza juega en su contra, pues no son suficientes en el Congreso. Y en el Senado, donde se da la aprobación final de las iniciativas, la mayoría es del PP. “Él podrá gobernar, si quiere, hasta dentro de dos años que la ley le obliga a convocar elecciones, pero será muy difícil sacar adelante sus propuestas. En el Senado las rechazarán. Eso retrasará toda su agenda”, dice el analista.

La consecuencia de eso es que sus iniciativas, asegura Barreiro, no serán ambiciosas. Sánchez se inclinará a atender las necesidades que son bien recibidas por la izquierda, como la igualdad de género, mejoras laborales, regulaciones ambientales, que no son estructurales y que podrían pasar en Senado sin problema. Justamente, el líder de PSOE destacó esas luchas en su discurso como nuevo presidente de España.

Daniel Raventós, profesor de la Universitat de Barcelona y director de la revista Sin Permiso, agrega otra arista: ahora Sánchez tendrá que mediar con los independentistas vascos y catalanes que lo apoyaron en la moción. Los primeros esperan que se respeten sus presupuestos asignados por el PP y los segundos, una solución a la crisis que rompió la relación entre Moncloa y el Govern. “El asunto es que el PP y el PSOE son los dos partidos dinásticos, defensores del régimen del 78 pactado con la dictadura franquista. El PSOE, en medio de la crisis, fue cercano al PP: rechazó la posibilidad de un referéndum y negó que existieran presos políticos”.

(Lea: Nuevo presidente en España: ¿Hasta cuándo va a gobernar Pedro Sánchez?)

Aun así, si quisieran unirse, para Raventós, esta estrategia podría jugar en contra de PSOE, pues “no apoyar el independentismo catalán ofrece más votos en España”. No en vano, Ciudadanos, el partido de derecha catalana, en sus discursos ha reiterado que la presidencia de Sánchez será el impulso para que Cataluña pueda independizarse.

El académico cree que el PSOE podrá gobernar por un año más y luego se verá en la obligación de convocar a elecciones, aunque este sea el escenario ideal para su mayor opositor, Ciudadanos, que sólo sube en las encuestas. Tiene tanta fuerza, que seducirá a los votantes de derecha y sepultará al PP, que hoy es una hormiga entre elefantes.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido