Así vive Italia bajo el coronavirus

Un hidrogeólogo colombiano residente en el norte de Italia relata cómo la pandemia del Covid-19 les ha cambiado el diario vivir a quienes, como él, están en la zona de mayor cantidad de víctimas en ese país, el más afectado de Europa. Cancelación de eventos públicos, medidas para reducir contacto, 827 muertos y 12.462 casos de contagios, son el balance en ese país.

El Duomo de Milán, uno de los centros religiosos más concurridos del país, también luce vacío estos días.
 / Cortesía
El Duomo de Milán, uno de los centros religiosos más concurridos del país, también luce vacío estos días. / Cortesía

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La historia de la llegada del coronavirus a Italia y de la expansión del pánico por las regiones del norte (Lombardía y Veneto) parece sacada de un guion de Netflix, pero es dolorosamente real. El 10 de marzo se convirtió en un evento tan complejo, que el gobierno italiano decidió cerrar las escuelas, colegios, universidades, cines y aglomeraciones de personas en todo el país, para evitar una mayor difusión de la infección. La razón, no se ha encontrado il paziente zero; es decir, la primera persona virológicamente reconocida que llegó al país con el virus en sus pulmones.

Las autoridades sanitarias desplegaron campañas para decirle a la gente que el virus puede tenerlo cualquiera que haya estado en contacto con alguien infectado sin necesidad de presentar síntomas claros. Solamente cuando alguien tiene fiebre que supere los 37,5 °C y tos seca debe llamar a su médico de cabecera, pero no ir al hospital. O puede llamar a los números establecidos por el gobierno para que le manden una ambulancia y le hagan un test para la detección del Covid-19.

¿Por qué les piden a las personas quedarse en casa así no estén infectadas? El objetivo es mantenerse saludable y no infectarse ni infectar otros. Si una persona resulta positiva al test del Covid-19, debe ser puesta en terapia intensiva y hasta las regiones más ricas del mundo poseen un número limitado de salas hospitalarias para realizar este procedimiento. Este es el conflicto principal, porque hay otras enfermedades que necesitan terapias intensivas y los otros problemas de salud se van a seguir presentando haya o no Covid-19. El primer hospital completamente dedicado a personas con Covid-19 en la región del Piamonte se instauró en la ciudad de Tortona. Tiene 64 puestos de reanimación y 88 de atención a fases posagudas. Ya casi está lleno.

¿Cómo fue que el virus viajó desde Wuhan (China) hasta Codogno, 100 km al sur de Milán, considerada el origen en la región de Lombardía?En principio se creía que un hombre de Codogno, de 38 años, era el paciente cero, pero resulta que esa persona nunca estuvo en China. Ni siquiera había salido de Italia. La ausencia de respuesta a esa pregunta explica por qué el nivel de infección en la región se desbordó desde el 8 de marzo. Primero fue necesario cerrar la Lombardía y las provincias aledañas y ahora todo el territorio italiano está sellado. Sin el paciente cero es imposible hacer un mapa espacial para rastrear de manera más eficiente a los infectados. Hasta se dijo que el verdadero paciente cero era un ciudadano chino que venía de Hamburgo y trabajaba en una empresa de autos, pero resultó negativo al test de control.

¿Cómo se difundió el virus? Lo que se supo el 21 de febrero fue que un paciente de Codogno infectó a 21 personas y obligó con ello a las autoridades a poner en cuarentena la ciudad y la aledaña población de Lodi. Hasta ese día, los trenes que pasaban por la zona se detenían en esas dos ciudades sin restricciones. Yo mismo pasé por ahí. Subía y bajaba gente sin problema. Nadie parecía estar preocupado y casi nadie llevaba máscara protectora. Fue entonces cuando la agencia para la protección de la salud de la Lombardía (ASL) decretó que quienes habían transitado por estas ciudades deberían ponerse en cuarentena preventiva, medirse la fiebre dos veces al día y evitar desplazase al trabajo. ¡Y entre esos estaba yo!

El 22 de febrero, un hombre que estuvo en la ciudad de Codogno se desplazó a la ciudad de Vo (región del Veneto) más o menos a 220 km, y resultó positivo al test, motivo por el cual la ciudad también fue puesta en cuarentena preventiva.

El 29 de febrero, solo una semana después, los casos habían llegado hasta 1.121, y el 7 de marzo los infectados ya eran 5.883. El gobierno nacional y el de Lombardía restringieron desde entonces el desplazamiento de las personas entre las zonas más afectadas por la infección en esa, la zona donde vivo.

Antes publicar legalmente este decreto se presentaron borradores del mismo que terminaron en las redes sociales, este hecho generó un pánico que hizo que muchas personas asaltaran la estación central de Milán para viajar al sur y escapar de la “Lombardía infectada”. El pánico hizo que la gente actuara, como siempre sin razonar, congestionando los trenes regionales y de alta velocidad y, lo que es mucho peor, generando escenarios que propician el contagio. Ojalá no fuera así.

Luego vino el decreto DPCM del 8 de marzo, que extendía casi las mismas reglas de la Lombardía a toda Italia.

El día a día El decreto tiene una serie de disposiciones que cambiaron la vida cotidiana de los italianos y que en alguna medida se parecen a las que acaban de implementarse en Bogotá, ante la llegada de los primeros casos de Covid-19. ¿Cuáles son esas medidas en Italia?

– Evitar cualquier desplazamiento desde el lugar de habitación al trabajo a no ser que sea estrictamente necesario. Si uno puede trabajar desde la casa con su computador, las empresas están obligadas a aplicar el “trabajo desde la casa”. Sin este documento la policía o el ejército probablemente le impedirán movilizarse.

– Los bares-cafés pueden funcionar desde las 6:00 hasta las 18:00 y los restaurantes que decidan mantener abiertas sus puertas deben respetar algunas reglas del decreto, como garantizar un metro de distancia entre cada uno de los comensales.

– En los supermercados se hacen filas respetando al menos un metro de distancia entre una persona y la otra. Según el área del supermercado no se permite un número mayor de diez personas a la vez.

– Todas las escuelas, colegios, universidades e institutos de educación privados, cines, teatros y conciertos quedarán cerrados hasta el 3 de abril.

– El fútbol, que es muy importante en este país, se ha tenido que adaptar y algunos partidos se juegan a puerta cerrada. La federación de fútbol italiano está definiendo qué hacer, pues ya hay un futbolista infectado. El maratón de Milán fue cancelado y las pistas de esquí están cerradas.

– Las fábricas con más de cinco personas y donde se trabaje a distancia menor de un metro tendrán que evitar sus actividades o reducirlas para respetar la distancia de seguridad. Esto ha generado uno de los mayores conflictos económicos, considerando que solo la región de Lombardía genera el 30 % del PIB italiano, con todas las consecuencias que esto conllevará

– Los lugares de culto deben respetar las reglas de la distancia de seguridad, teniendo en cuenta que gracias al irrespeto de las reglas en Corea del Sur muchas personas pertenecientes a la religión Shincheonji iglesia de Jesús dispersaron el virus en todo el país.

– Las peluquerías y los centros de belleza estarán cerradas.

Las multas para quienes burlen dichas restricciones van desde 200 hasta 2.000 euros.

Ancianos, desconexión y bancarrota Otro punto clave en la dificultad de disminuir los infectados es la gran cantidad de ancianos que hay en Italia (el segundo país con más viejos después de Japón). Este hecho habría incrementado la infección, pues muchos de ellos no han respetado las recomendaciones, siendo ellos los más susceptibles a la presencia del virus, por su edad o por la dificultad para defenderse del mismo.

De otra parte, hay aproximadamente 450 italianos por el mundo bloqueados por culpa del Covid-19, algunos esperando entrar a Italia y otros bloqueados por haber llegado desde Italia y puestos en cuarentena por los países a donde viajaron. Por ahora hay que estar en la casa y, en lo posible, no invitar a los amigos para mantenerse saludables.

En ese escenario los austriacos cerraron las fronteras con Italia, en la zona llamada “El paso del brennero”, donde no pueden pasar los trenes, automóviles ni camiones. Otros países como Eslovenia, España e Inglaterra prohibieron vuelos directos desde Italia. Las empresas como Ryanair, British Airways y Air France cerraron las conexiones directas con Italia desde los lugares donde vuelan y de hecho una empresa aérea se declaró en bancarrota por culpa del Covid-19,

Algunos médicos y virólogos en Italia dicen que la situación en los hospitales de la Lombardía es como en tiempo de guerra. Desafortunadamente muchos médicos y enfermeras han sido infectados, razón por la cual le exigen a la gente respetar las recomendaciones. Por esa razón, la decisión de “cerrar todo” parece la más acertada en este momento. Hasta ahora, en Italia van 827 muertos y 12.462 casos confirmados por el Ministerio de Salud.

No todo lo malo hace daño En un mundo tan conectado, ignorante y globalizado este virus de alguna forma ha podido cambiar ese pseudo orden de esta parte idílica de Italia donde vivo. La gente se preocupa ahora porque no puede hacer las cosas que normalmente hacía, como tener contacto directo con otras personas. De hecho, es extraño ver hablar a las personas desde un metro de distancia y ver vacíos lugares que normalmente están repletos de turistas, como la plaza del Duomo de Milán, o la iglesia de Santa María Novella de Florencia.

Estos drásticos cambios en la vida diaria han reducido el número de vuelos y los viajes terrestres en Milán y en Roma, donde se ha sentido una mejoría en la calidad del aire por la caída en el consumo de gasolina y en la generación de CO2.

Otro aspecto positivo es que en este contexto habrá más contacto con los familiares, más tiempo para hacer actividades juntos, como cocinar, hacer las tareas con los niños, pasear a pie o dar una vuelta en bicicleta. Esa es la nueva realidad y hay que aceptar las medidas para poder reducir la dispersión de la infección.

El Covid-19 es un pequeño virus que, en un planeta de más de 7.000 millones de habitantes, ha causado menos de 5.000 muertos en tres meses. Estadísticamente hay enfermedades que han hecho daños mucho más grandes. Pero parece que el coronavirus ha logrado que le tengan más miedo. Algo de responsabilidad debe tener la desinformación al respecto.

* “Estamos cubriendo de manera responsable esta pandemia, parte de eso es dejar sin restricción todos los contenidos sobre el tema que puedes consultar en el especial sobre Coronavirus«. 

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