Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Iván Kolinichenko fue condenado a diez años de cárcel por el asesinato de dos personas, incitación al odio racial y tentativa de asesinato, así como por varios robos.
Así mismo, Kolinichenko deberá someterse a tratamiento psiquiátrico
Denís Sujárnikov y Linar Kosiak fueron condenados a tres años de internamiento en un correccional, informó la agencia Interfax.
Doce, de los trece hombres cabezas rapadas, eran menores en el momento de cometer los delitos, entre el 28 de agosto y el 20 de octubre de 2007, y algunos de ellos todavía no han alcanzado la mayoría de edad.
Durante el juicio, los acusados dijeron que se arrepentían de sus actos y pidieron perdón a sus víctimas. Pero al ser conducidos por los alguaciles fuera de la sala, tras conocer la sentencia, al ver a sus familiares y amigos, gritaron la consigna nazi “¡Sieg heil!”.
La Fiscalía había pedido para los procesados penas de entre 5 y 22 años de prisión. Según la investigación, los jóvenes “pegaban a sus víctimas, de origen no eslavo, y grababan las palizas en vídeo”, que luego distribuían por internet y por el sistema de mensajería instantánea ICQ.
Además, están acusados de haber asesinado a dos personas y de haber causado graves lesiones a otras nueve. Hace unos días, el centro analítico de defensa de los derechos humanos Sová informó de que en lo que va de año ha muerto en ataques racistas en Rusia 71 personas, mientras que otras 268 resultaron heridas.
Según datos de Sová, este año se registraron en Rusia más de 50 actos de vandalismo contra centros religiosos. La Oficina de Derechos Humanos de Moscú ha denunciado que en el segmento ruso de internet actualmente operan unos 800 sitios de contenido ultranacionalista y que hay hasta 70 mil militantes de organizaciones racistas y neonazis.
El pasado mes de agosto, representantes de cinco organizaciones no gubernamentales rusas denunciaron durante una reunión en Ginebra la impunidad de que gozan quienes realizan ataques racistas en el país y la apatía del Gobierno al sancionarlos, ya que sólo un 20 por ciento de los casos registrados acaban en condena.
Las principales víctimas de estos ataques racistas son inmigrantes procedentes del Cáucaso y de Asia Central, miembros de movimientos juveniles alternativos y representantes de minorías sexuales.