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Aminatu Haidar completa este martes 23 días sin recibir alimento. Las energías ya no le alcanzan para salir al baño a asearse como lo hacía hasta hace poco, en los primeros días de huelga. Ahora únicamente pasa el tiempo en uno de los habitáculos del aeropuerto de la isla española de Lanzarote, donde aterrizó el 16 de noviembre tras ser expulsada de El Aaiún, la capital del Sahara Occidental, por las autoridades de Marruecos.
Bastarían una solicitud de perdón y el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui para que Haidar regresara a su ciudad a continuar la vida junto a sus dos hijos y a su madre. Pero en esta ocasión, las intenciones van más allá de la propuestas y el honor de defender su causas la obliga mantenerse a raya, en huelga de hambre hasta que Marruecos le permita regresar a casa sin condiciones. Con 42 años de edad, esta mujer ha sido la voz altisonante de los territorios del Sahara Occidental en pro de un nuevo país independiente, la República Árabe Saharaui Democrática.
Mohamed Reda Taujni, quien es presidente de la Asociación Sahara Marroquí (ASM), envió una carta al embajador de España en Rabat para solicitarle permiso de enviar una delegación informativa al aeropuerto de Lanzarote. Aunque la carta no lo dice textualmente, el interés de la visita de los delegados sería el de contrarrestar “las difamaciones contra la integridad territorial marroquí y las falsas alegaciones de Aminatu Haidar”. La posición de la organización es similar a la que hasta ahora ha mantenido el gobierno de Marruecos, que ha interpretado las declaraciones y la posición política de la activista como una renuncia a la nacionalidad, por eso su expulsión.
Del otro lado del río, la comisión de la Unión Africana, a través de su presidente, Jean Ping, solicitó a las autoridades marroquíes el permiso de retorno para Haidar. En agosto pasado la comisión, por medio de una sesión especial de jefes de estado, había expresado su apoyo a la idea de un referendo que permitiera a los habitantes del Sahara Occidental decidir entre la independencia y la integración.
Mientras el primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero, declaraba que “todo el gobierno” está haciendo gestiones para solucionar la situación, el magistrado de Lanzarote Jerónimo Alonso enviaba una brigada de salud para que examinara el estado de Haidar. No obstante, la mujer renunció a cualquier tipo de atención y alegó complicidad entre España y Marruecos. “Intentaron realizar un examen médico contra mi voluntad e incluso amenazaron con alimentarme forzosamente”.
La Delegación del Gobierno en Canarias, que tiene jurisdicción en Lanzarote, solicitó a un juez emitir una orden para dar de comer a Haidar en contra de su voluntad e internarla en un hospital en caso de que su vida corra peligro. Mientras tanto, ella permanece en reposo, esperando a que su ayuno tenga más fuerza que las palabras.