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Neonazis lideran marchas antimigrantes en Australia, grupos vigilantes cierran fronteras en los Países Bajos, y oleadas de protestas contra migrantes sacuden Japón y Reino Unido. ¿Qué hace que el discurso nacionalista tome cada vez más fuerza?
El auge de la extrema derecha en Europa y Asia ha intensificado discursos nacionalistas contra migrantes, dando voz a grupos extremistas como los neonazis.
Estas manifestaciones ocurren incluso bajo gobiernos progresistas, que, aunque rechazan esta narrativa, no logran frenarla completamente.
“El discurso nacionalista no siempre proviene del gobierno, sino de comunidades, partidos, de oposición y grupos que buscan reafirmar una identidad cultural, como colectivos religiosos tradicionalistas y nacionalistas”, explicó Walter Arévalo, profesor de derecho internacional de la Universidad del Rosario.
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Protestas antimigrantes en Asia refuerzan discursos nacionalistas
“Me siento un poco abrumada, no puedo imaginar que tantas personas aquí estén en contra de los inmigrantes”, afirmó Chole Jiang, inmigrante que lleva viviendo 10 años en Melbourne, para ABC News.
En Australia, miles de personas se manifestaron en ciudades principales como Sídney y Melbourne, este 31 de agosto, en la “Marcha por Australia”, que pedía el fin de las “migraciones masivas”.
Su organizador, Mark Aldridge, aseguró para ABC News que no hay condiciones en Australia para mantener el nivel de migración actual, ya que “no hay suficientes viviendas ni recursos”.
Aunque los organizadores intentaron desligarse de la ideología de supremacía blanca, la marcha se convirtió en un altavoz para que grupos neonazis difundieran su odio.
Thomas Sewell, reconocido neonazi, subió a las escaleras del parlamento y, sin reservas, se autodenominó miembro de un grupo “poco popular”, proclamando que “Australia está en una lucha desesperada por sobrevivir”.
El gobierno australiano condenó estos actos, señalando sus vínculos con grupos de extrema derecha y advirtiendo que contribuyen a “difundir el odio”.
Según Infobae, se aproxima que en Australia hay más de 35.000 migrantes colombianos, que podrían verse afectados por el creciente discurso que los rechaza, a pesar de que el gobierno busque facilitar los procesos de migración, el rechazo civil ante estas iniciativas pueden desbocar en violencias y discriminación
En Japón, la situación es similar. Bajo la consigna “Japón primero”, inspirada en la retórica del expresidente estadounidense Donald Trump, el partido de extrema derecha Sanseito —que logró un puntaje histórico en las últimas elecciones— propone una “oposición a la aceptación excesiva de extranjeros”, según East Asia Forum.
Aunque Sanseito no ganó las elecciones, su discurso encontró eco entre quienes rechazan que el gobierno incentive la llegada de inmigrantes. Las protestas surgieron tras un intento del gobierno de crear “ciudades natales” para personas de cuatro países africanos, con el fin de fomentar vínculos con esos países a través de eventos y voluntariados en el extranjero.
Multitudes de japoneses enojados se reunieron frente a la sede de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, el 30 de agosto, sosteniendo carteles con mensajes como “Protejan a las personas japonesas” y “Pongan fin a la migración masiva”.
La Alianza Internacional de Migrantes – Asia Pacífico (IMA-AP) afirmó que Sanseito, al igual que Trump, promueve miedo y una visión limitada de la identidad nacional basada en la discriminación hacia grupos que también sufren por políticas neoliberales y saqueo de recursos.
Tras estas manifestaciones, el gobierno japonés anunció que reevaluará sus políticas migratorias para garantizar salarios y oportunidades para nativos, y disipar las tensiones sociales. Una de las propuestas es limitar temporalmente la entrada de inmigrantes cuando se detecten conflictos sociales.
Protestas y políticas migratorias en Europa
El 25 de agosto, miles de británicos salieron a las calles pidiendo la “abolición del sistema de asilo” en Reino Unido, debido a la polémica por los hoteles que deben acoger a quienes llegan al país solicitando protección.
Por ley, el Estado debe alojar a los solicitantes de asilo, luego de que el gobierno conservador adoptara esta medida ante el aumento de solicitantes.
Muchos de los migrantes que se hospedan allí son hombres y mujeres provenientes de naciones africanas que huyen de situaciones de violencia, pobreza o persecución política, según NCB News.
Políticos como Nigel Farage, líder del partido ultraderechista Reform U.K., han vinculado problemas del país —como la atención sanitaria y la vivienda— con la llegada de migrantes.
“En Reino Unido, los gobiernos locales suelen tener más influencia que el nacional. Varios alcaldes de ciudades como Londres, Sheffield o Nottingham son musulmanes —ingleses, pero musulmanes—, y eso genera oposición de partidos con motivaciones tradicionalistas, conservadoras o incluso racistas”, aseguró Arévalo.
Las manifestaciones antimigrantes en Europa no se limitan a las calles: también adoptan formas de acción directa con una fuerte carga performativa. En Países Bajos, un grupo de hombres vestidos con camisetas negras decoradas con cruces de hierro, que se autodenominan “vigilantes”, se apostó en la frontera con Alemania para impedir el ingreso de solicitantes de asilo, según The Guardian.
El avance del nacionalismo antimigrante, sin diálogo efectivo, eleva la tensión global y amenaza derechos humanos y cohesión social.
“La poca coordinación entre políticas migratorias nacionales y de la Unión Europea generó un incremento de migrantes sin políticas correctas de incorporación, regularización, prestaciones y empleo, produciendo flujos desde países musulmanes en conflicto y desigualdad”, afirmó Arévalo.
Para el profesor, si estos discursos continúan en aumento, estos países podrían llegar a implementar “restricciones de acceso, expulsiones masivas y una legislación más dura sobre la adquisición de la nacionalidad”, además de enfrentar “un incremento en crímenes de odio y una mayor propagación de discursos negativos en los medios”.
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