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En su cumpleaños número 18, la princesa Leonor de España juró la Constitución en el Congreso de los Diputados. Ahora, es oficialmente la primera persona en la línea de sucesión al trono español y a ser la jefa de Estado de España. Frente a los diputados y el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió a seguir las leyes y pidió a los españoles que confiaran en ella.
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“Contad, alteza, con la lealtad, el respeto y el afecto del Gobierno”, afirmó Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español.
Con ella, llega la esperanza de la renovación de la Corona española, pues sería una mujer la que ocupe el trono en mucho tiempo. Sin embargo, la Casa Real se enfrenta también a cuestionamientos por su mantenimiento y la sombra de los casos de corrupción del rey anterior, Juan Carlos I.
¿Qué significa jurar la Constitución?
El juramento es un requisito imprescindible para que Leonor se convierta en la sucesora oficial al trono y poder llegar a ser jefa del Estado español. Ángeles Lario, catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, explica que es un “acto institucional muy relevante”, pues si llega a ocurrirle algo al actual rey, Felipe VI, la princesa asumirá el trono. Cuando era menor de edad, quien asumía el trono en esos casos sería su madre, la reina Letizia.
Leonor juró sobre la misma Constitución que su padre, Felipe VI. Esta es la segunda vez en la historia en la que se jura sobre el texto, cuyo Artículo 61 indica que quien herede el trono tendrá que jurar “guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes”, al ser España una monarquía parlamentaria.
“El juramento representa que, por un lado, se garantiza la continuidad de la línea de sucesión y que, por otro lado, se evidencia el compromiso de la futura reina a cumplir con sus obligaciones”, cuenta Jesús Agreda, internacionalista y profesor de la Universidad del Rosario.
En el acto, Leonor recibió el Collar de la Orden de Carlos III, que se entrega únicamente a miembros de la familia real y a personas que hayan hecho buenas acciones en beneficio de España. Al cumplir la mayoría de edad, la princesa recibió “la más alta de las Órdenes civiles españolas y se encuentra entre las más antiguas de las que actualmente se conservan en el mundo”, de acuerdo con el Real Decreto 1051 de 2002, que reglamenta la Orden.
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La “renovación” de la Corona
La reputación de la monarquía española estaba en crisis en octubre de 2011. En una escala de 1 a 10, la confianza de los españoles en la Casa Real estaba en 5. Tres años después, ascendería Felipe VI como rey de España, ocupando el puesto de su padre, Juan Carlos I. El actual regente, dirían algunas personas, “limpió” la imagen de la institución.
“Se conocía de tiempo antes que Felipe cuando era príncipe heredero era una persona mejor formada que su padre, con más acceso a todo tipo de formación, universitaria, también una vida social más común. Todas esas circunstancias y su propio carácter y personalidad contribuyen a esa idea de profesionalidad, a esa sensación de un rey profesional, bien imbuido de su función”, cuenta Lario.
El mismo relato fue compartido por Juan Carlos, quien aseguró que su hijo tenía “la madurez, la preparación y el sentido de responsabilidad necesarios para asumir la jefatura del Estado”. Según las palabras de su padre, Felipe encarnaba “la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación”.
Para ese momento, el Centro de Estudios Sociológicos indicó que de 1 a 10 la confianza de los españoles en la corona estaba en 3,72. Un año después, la cifra había ascendido a 4,34. La agencia de investigación 40dB. encontró que para octubre del 2020 la cifra seguía casi igual. En el 2021, una encuesta de la organización arrojó que el 39,4 % de los encuestados votaría a favor de la República, contra el 31 % a favor de la monarquía.
Aunque con una reputación mejor que la que tenía hace una década, la monarquía se sigue enfrentando a las críticas, especialmente por “los asuntos oscuros del rey Juan Carlos” con los que “sigue coleando el problema de la posible corrupción en la familia real con el antiguo rey”, como indica Lario. A esto se añade el costo para población de mantener a la Casa Real, quien recibe un presupuesto de 8.431.150 euros anuales (US$8.916.742,08) otorgado en el proyecto de Presupuestos Generales del Estados (PGE).
“Creo que el problema que enfrenta la monarquía española es compartido por varias en Europa. El problema es justificar su existencia y sobre todo el costo de su mantenimiento. Sin duda es un símbolo, pero en situaciones de inestabilidad económica suele aparecer el tema sobre lo que vale a las sociedades sostenerlo”, asegura Agreda.
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Leonor, la próxima reina
Al ser la hija mayor de los reyes de España y sin contar con ningún hermano, Leonor es la primera persona en la línea de sucesión al trono. Será la primera reina en casi dos siglos, pues la última fue Isabel II, quien estuvo en el trono de 1833 a 1868. Como aclara la profesora Lario, la monarquía ha sido una “excepción”, con la que las mujeres pudieron llegar a altos cargos políticos cuando “no tenían ninguna función pública” en otras esferas.
Si bien se espera que se instaure otra renovación de la Corona con la llegada de Leonor, otras personas no son tan optimistas con que haya un cambio completo en la institución. Irene Montero, la ministra de Igualdad española, dijo en una publicación en X (antes Twitter) que no porque una mujer pudiera ascender al trono significaba que la monarquía sería feminista, pues “la monarquía basa su legitimidad en normas no democráticas y también machistas: ocupan la Jefatura del Estado sin someterse a votación y según la Constitución debe heredar la corona antes el hombre que la mujer”.
“La posibilidad de una reina para España es un mensaje muy favorable hacia la equidad y hacia la superación de relaciones sociales tradicionales. Ahora, es un paso y no la solución al problema, por lo que tampoco se esperarían cambios radicales. El aporte de una reina podría ser el de promover con mayor ahínco esta discusión y buscar soluciones a futuro”, apunta Agreda.
Lario añade que “simbólicamente, se ajusta muy bien que sea una heredera y una futura reina”, que viene “en una época muy acertada, muy oportuna, en la lucha constante de las mujeres por defender, por encontrar su puesto en lo público”.
Con una historia de reinas españolas que tuvieron más “poder político” que los reyes, según la profesora, faltará que Leonor ascienda al trono para saber a qué expectativas cumplirá y qué otras se quedarán en el tintero. Sin embargo, todavía hace falta tiempo para que pueda llegar a ser reina y muy probablemente seguirá enfrentándose a los mismos cuestionamientos que el mundo le hace hoy a la monarquía española.
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