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Boris Bondarev, consejero de la misión permanente de Rusia ante las Naciones Unidas en Ginebra, presentó su renuncia al Ministerio de Exteriores ruso como protesta a la invasión de su país a Ucrania y el giro en la política exterior que ha adoptado el Kremlin.
“Nunca me he sentido tan avergonzado de mi país”, dijo el diplomático a través de una carta compartida en su perfil de LinkedIn.
Bondarev, quien tiene una carrera de más de dos décadas como diplomático, dice haber visto varios giros en la política exterior rusa, pero nunca uno como el adoptado el pasado 24 de febrero, cuando el presidente, Vladimir Putin, lanzó su invasión a sus vecinos.
“La guerra de agresión desatada por Putin contra Ucrania, y de hecho contra todo el mundo occidental, no es solo un crimen contra el pueblo ucraniano, sino también, quizás, el crimen más grave contra el pueblo de Rusia con la letra ‘Z’ en negrita cruzada, todas las esperanzas y perspectivas de una sociedad libre y próspera en nuestro país”, escribió Bondarev.
Bondarev se convirtió en el diplomático de más alto nivel del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia que ha renunciado a su cargo por la guerra desde su comienzo. Según le comunicó al diario The Guardian, no piensa volver a Rusia pronto, pues no lo considera seguro.
En marzo, tras la renuncia del representante especial de Putin para el Desarrollo Sostenible, Anatoly Chubais, el presidente ruso resaltó que no habrá espacio para los disidentes en el país, y le pidió a su pueblo distinguir entre “patriotas y traidores”.
Estas demostraciones de protesta, como la carta publicada por Bondarev, quien confirmó su autoría a The Guardian, pueden ser catalogadas como “información falsa sobre el ejército ruso”, un delito que puede ser castigado con hasta 10 años de cárcel.
Luego de tres meses de guerra, la lista de funcionarios rusos de renombre que han abandonado sus cargos en protesta a la guerra de Putin es bastante corta. Además de Chubais, quien sirvió como jefe de gabinete del expresidente Boris Yeltsin, y de Bondarev, solo se suma la dimisión de Arkady Dvorkovich, exviceprimer ministro ruso y presidente de la Federación Internacional de Ajedrez. También han renunciado algunas periodistas reconocidas de canales estatales, como Zhanna Agalakova y Lila Gildeyeva.
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Según Bloomberg, hay casos de funcionarios, como el de la gobernadora del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiulla, que quieren renunciar por la guerra, pero desde el Kremlin se les ha impedido retirarse.
De hecho, Bondarev le comentó a The Guardian que tomó la decisión de renunciar el pasado 24 de febrero, un día después de la invasión. Sin embargo, le tomó tiempo “reunir la determinación” para comunicar su dimisión y superar las barreras que pone el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Bondarev ahora es calificado como un “héroe”. El director de la organización de derechos humanos UN Watch, Hillel Neuer, pidió que más diplomáticos rusos en todo el mundo se sigan el “ejemplo moral (de Bonarev) y renuncien”.
“Hay personas que piensan como yo y ven la situación tal como es. Pero no sé si algunos de ellos seguirán mi ejemplo. No creo que haya muchos”, concluyó el diplomático ruso.
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