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Los asesinatos fueron ejecutados en represaría por la muerte de dos soldados que pertenecían al batallón de Scheungraber. El ex oficial alemán negó su responsabilidad en los hechos.
Según la acusación, el 26 de junio de 1944, dos soldados del batallón 818 murieron en una emboscada partisana. Días después Josef Scheungraber ordenó la ejecución de cuatro civiles y la voladura de una casa, en la que murieron las diez personas. Sólo sobrevivió un adolescente en el edificio.
Scheungraber afirma que nunca tuvo relación en los hechos ya que él dirigía la reconstrucción de un puente que tenia prioridad absoluta cuando ocurrieron los hechos.
El abogado de Scheungraber afirma que si su defendido hubiera participado de la masacre esta "hubiera sido con toda seguridad perseguida por los órganos responsables del Werhmacht" y que no consta en los registro testigo alguno que pueda dar constancia de que el acusado estuvo en el lugar de los hechos o que escuchara que el oficial diera la orden.
El ex oficial ya había sido condenado a cadena perpetua hace 12 años por un jurado italiano. Y ahora deberá enfrentarse a un juicio que le podría dar 64 años de cárcel. Este es solo uno de los casos que están en espera contra criminales nazis en Alemania.