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La “Generación Putin” como “carne de cañón”

En Rusia son los jóvenes, pobres, de zonas rurales y de grupos étnicos quienes se han llevado la peor parte de la guerra de Putin. Además de ser usados como “carne de cañón” en Ucrania, su inexperiencia y falta de disciplina son caldo de cultivo para que cometan crímenes de guerra.

Militares rusas marchan en la Plaza Roja durante el desfile militar del Día de la Victoria en Moscú.
Militares rusas marchan en la Plaza Roja durante el desfile militar del Día de la Victoria en Moscú.
Foto: AFP - MAXIM SHIPENKOV

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El pasado viernes, y como ocurre en cada primavera, el Ministerio de Defensa de Rusia comenzó su campaña de reclutamiento de soldados, una noticia que no ha sido bien recibida por miles de jóvenes de la “Generación Putin”, es decir, los ciudadanos nacidos después de 1999, y sus familias. Existe un gran temor de que, con el curso que ha tomado la guerra en Ucrania, estos reclutas sin experiencia sean enviados al frente de batalla, aunque eso no esté permitido por la ley.

“Mucha gente tiene miedo de que los militares escupan sobre la Constitución y, en lugar de otorgarles un servicio alternativo, los capturen de inmediato en las oficinas de alistamiento y los envíen directamente a la zona de guerra”, le comentó un abogado del grupo Rechazo Consciente del Servicio Militar en Rusia a The Washington Post, colectivo que asegura haber recibido más de 8.000 solicitudes de ayuda de personas que buscan evitar el servicio militar.

Los hombres rusos entre 18 y 27 años deben prestar servicio militar obligatorio durante al menos un año, con la posibilidad de obtener un servicio alternativo en hogares de ancianos u hospitales, ya sea por posiciones éticas, políticas o religiosas. Cumplido dicho período, los reclutas pasan a un estado de reserva obligatorio. Cabe destacar que, durante el tiempo de su entrenamiento, Rusia tiene prohibido desplegar a los reclutas en el extranjero. Sin embargo, los antecedentes de la nación mantienen vivas las preocupaciones de que estas condiciones no se cumplan.

Con la presión del establecimiento militar ruso y del Kremlin, miles de reclutas rusos fueron enviados a la trampa mortal de las dos guerras contra los separatistas en Chechenia sin entrenamiento. Algunas tropas fueron enviadas con la excusa de que se irían allí de “vacaciones”, según denunciaron ONG, como el Comité de Madres de Soldados de Rusia, que han defendido desde entonces los derechos de los soldados con un gran activismo desde la década de los 90.

Tal escenario se ha repetido con la actual guerra en curso en Ucrania. Desde el inicio de la invasión rusa, el pasado 23 de febrero, organizaciones internacionales y medios occidentales han denunciado que conscriptos rusos están en el frente de batalla en Ucrania, cuando no está permitido. A estas tropas no se les habría informado que iban a la guerra, sino a ejercicios militares en Bielorrusia. Decenas de familias no estaban enteradas de que sus hijos están peleando en Ucrania. Y, lo más grave, según expertos en el campo militar como Andrei Serbin Pont, los reclutas fueron obligados a firmar contratos para poderlos sacar del país.

Organizaciones independientes han confirmado la muerte de por lo menos 25 reclutas rusos menores de 21 años en Ucrania. El Ministerio de Defensa de Rusia ha admitido que fueron enviados “por error”. Valentina Melnikova, secretaria ejecutiva del Comité Ruso de Madres de Soldados, ha acusado a Moscú de ocultar la información precisa sobre las muertes, pues teme que las bajas de reclutas puedan ser más altas.

Pero los análisis sobre la demografía de las tropas rusas en Ucrania no solo han revelado que hay una preocupante participación de conscriptos jóvenes en el conflicto, sino que son los grupos étnicos minoritarios y las regiones más pobres las que “ponen los muertos” en la guerra.

“El factor minoritario en el ejército ruso se subestima enormemente cuando se habla del curso de la guerra en Ucrania. En primer lugar, las minorías étnicas no son tanto una minoría allí. A juzgar por las listas de bajas, las minorías están excesivamente representadas en los campos de batalla como carne de cañón”, señaló Kamil Galev, becaria de The Wilson Center.

Los análisis se han hecho con reportes de hospitales, como el de Rostov, donde más de la mitad de soldados rusos heridos son daguestaníes. Rusia no ha proporcionado información exacta sobre los muertos en combate, lo que ha dificultado el estudio. Medios independientes rusos y ucranianos, con la información de hospitales, apuntan a que las repúblicas de Buriatia, Daguestán y Tuva, que tienen una demografía considerablemente menos eslava que el resto de regiones rusas, son áreas menos desarrolladas con altos índices de pobreza, desempleo y alcoholismo, representan una cuarta parte de todas las bajas rusas en la guerra.

“Desafortunadamente, al ruso promedio le importará menos la muerte de un buriato o un daguestano que la muerte de soldados de ojos azules de Moscú y San Petersburgo. Eso también entra en la mente de aquellos que planean operaciones militares. Los soldados buriatos son enviados a misiones en las que los comandantes no enviarían a otras tropas”, le dijo Pavel Luzin, experto militar ruso, a The Guardian.

“El ejército ruso es el ejército de los pobres y las minorías. Imagínese a los niños de la intelectualidad de Moscú asesinados en Ucrania: es un dolor de cabeza. Sus familias llamarían abogados, medios, organizaciones, darían entrevistas. Mientras tanto, las mamás pueblerinas rurales lloran en la almohada y eso es todo”, agregó por su parte Galev.

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Ahora, el envío de conscriptos rusos a la guerra en el extranjero es un problema con dos caras: por un lado se está violando la ley rusa, que prohíbe la participación de reclutas en las guerras en el exterior. Pero, por otro lado, la inexperiencia y la falta de disciplina de estas tropas cumplen un rol activo en las atrocidades cometidas en suelo ucraniano.

El prontuario de las tropas rusas en Ucrania es cada vez más aterrador: robos, destrucción de la propiedad privada, amenazas, torturas, homicidios y violaciones. Conforme los soldados invasores se retiraban de las ciudades ocupadas, las denuncias de las mujeres en las áreas recuperadas se hicieron visibles, como violaciones en grupo o violencia sexual contra madres frente a sus hijos.

“Las fallas obvias en la disciplina (el saqueo indiscriminado, la violencia y las violaciones) tienden a reflejar soldados que no solo tienen hambre, sino también ira y están fuera de control. Sintiéndose abandonados por sus comandantes, varados en territorio hostil, responden de manera tan bestial, en parte precisamente por la frustración, el miedo y el deseo de ejercer cierto control sobre su entorno”, escribió Mark Galeotti, profesor honorario de la Escuela de Estudios Eslavos y de Europa del Este de la UCL, en The Moscow Times.

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El trato insensible de Rusia a sus propias tropas, como señala Jack Watling, del Royal United Services Institute, es una de las razones de la debacle militar de Rusia en Ucrania que puede explicar no solo sus errores en el campo de batalla por el desorden, sino también la conducta bestial contra la población ucraniana al carecer de un cuadro de mando que se respete.

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