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Emmanuel Macron puso sobre la mesa la idea de crear una coalición para suministrar “misiles y bombas de medio y largo alcance” a Ucrania y, tal vez, enviar tropas a Kiev. Varios líderes mundiales se distanciaron un poco de su postura. Su propuesta la dio a conocer el lunes, luego de recibir en París a una veintena de dirigentes europeos, como el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz; el presidente polaco, Andrzej Duda, y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, pocos días después de que la guerra entre Rusia y Ucrania cumpliera dos años.
“Estamos convencidos de que la derrota de Rusia es indispensable para la seguridad y la estabilidad en Europa. No hay que descartar nada, haremos todo lo necesario para garantizar que Rusia no gane esta guerra”, aseguró el dirigente francés en la reunión, haciendo eco del pronunciamiento que hizo su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, el domingo: la victoria o la derrota de Kiev “depende de ustedes”. Aunque en el encuentro en la capital francesa sí hubo “amplio consenso” en la necesidad de “hacer más y más rápido” para ayudar a Kiev, las fricciones empezaron a aparecer con la idea de enviar tropas a Ucrania. De hecho, Moscú respondió que, si eso sucede, “sería inevitable un conflicto con la OTAN” y que a Occidente “no le conviene” enviar soldados al frente de batalla. Ahora bien, ni el jefe de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, ni Scholz, pero tampoco Suecia, Polonia ni República Checa parecen tener intenciones de hacerlo. La Casa Blanca también confirmó que no lo hará: “No enviaremos tropas a Ucrania. El presidente ha sido muy claro”, aseguró el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller.
Lo cierto es que no hay respaldo alrededor de Macron y eso, según Rafael Piñeros, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Externado, refleja las diferentes posturas alrededor de la situación: “La muerte de soldados de una coalición de la OTAN sería interpretado como un ataque directo a la organización y eso abriría una puerta de guerra directa entre la Alianza y Rusia, además de que Putin siempre ha advertido que el apoyo militar, pero en particular el envío de tropas, sería perjudicial. Nadie quiere ese escenario”.
Ahora bien, para Mariano Aguirre, asesor de la Red Latinoamericana de Seguridad de la Fundación Friedrich Ebert, esto refleja un intento más del presidente francés para que su país lidere el flanco europeo de la OTAN y para potenciar la “autonomía estratégica” de la Unión Europea: “Pese a esta voluntad de Macron, y a que Francia es el único país del bloque europeo con armas nucleares, hay mucho que discutir, por ejemplo, que algunos países de la Unión Europea (en el este) prefieren ser aliados de Washington que de sus socios europeos; Alemania apuesta por la OTAN y la alianza con Estados Unidos y, a la vez, por la autonomía estratégica”.
A la par de esta discusión, Hungría dio su respaldo a la adhesión de Suecia a la Alianza Atlántica. Luego de dos años de haber aplicado (al tiempo con Finlandia) para convertirse en miembro de la organización, el Parlamento de Budapest aprobó el ingreso de Estocolmo, tras meses de haberse negado, entre otras razones, por la cercanía entre el primer ministro Viktor Orbán y Vladimir Putin. Según Piñeros, Suecia, con sus capacidades militares y profesionales, además de su participación en misiones de mantenimiento e imposición de la paz, le “agrega mucho a la OTAN”. Pero, más allá de ello, cree que su interés de pertenecer a la organización responde a un mecanismo defensivo: “Se sintió vulnerable frente a la acción de Rusia. Aunque, como muchos, no está interesada en una confrontación directa con Moscú, Suecia decidió no confiar su seguridad a lo que pase o no por la cabeza del Kremlin”.
En eso coincide con Aguirre: “La OTAN se ha ampliado debido a la invasión y al temor en países del ‘frente oriental’ europeo a una política expansionista rusa, lo han dicho analistas, gobiernos y la misma Alianza”. Ahora bien, el analista de seguridad cree que, en el fondo, hay una política de respaldo irresponsable: “Durante dos años, Estados Unidos y sus aliados europeos han mantenido una posición de apoyo a Ucrania, indicando al gobierno en Kiev que le continuarían dando armas y apoyo ‘hasta donde sea necesario’. Implícitamente, le indicaron que no negociara. Ucrania ha puesto los muertos y heridos, mientras Washington y los socios europeos han puesto las armas”. Por su parte, Piñeros considera que el apoyo sigue estando, pero la realidad es que en el terreno la situación ha cambiado muy poco y eso genera más presión para los países europeos y Estados Unidos.
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