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Un informe reciente de Global Witness demostró que 85.000 propiedades en Reino Unido son empresas registradas como paraísos fiscales. 18.000 de estas se reparten en tres distritos de Londres: Westminster, Kensington and Chelsea, y Camden.
El envenenamiento del exespía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia provocaron una fuerte reacción por parte del gobierno británico, particularmente la expulsión de 23 diplomáticos rusos y sus familias, y la limitación de la presencia británica en el Mundial de Rusia.
Para algunos políticos y activistas anti corrupción, sin embargo, existe un arma contra Putin mucho más eficaz: atacar a sus millonarios aliados e investigar a los rusos que son dueños de propiedades en Londres gracias a fuentes de riqueza sospechosas.
Según The Guardian, personas vinculadas al presidente ruso son dueños de propiedades en Reino Unido (en su mayoría en Londres) que suman el valor de 1,1 billones de libras esterlinas (más de 4 trillones de pesos colombianos), aunque la cifra verdadera es probablemente mucho más alta.
(Lea: “Un gesto provocador”: Rusia responde a la expulsión de sus diplomáticos en EE.UU. y Europa)
En el Parlamento británico, el líder del partido Liberal, Vince Cable, citó a Igor Shuvalov, el viceprimer ministro ruso, quien sería dueño de dos apartamentos en Whitehall, distrito de Westminster, donde se encuentra el Parlamento. Shuvalov obtuvo los apartamentos en 2014 por el precio de 11,4 millones de libras esterlinas. Según su declaración oficial en 2014, su salario anual estaba en 112.000 libras esterlinas.
Los dueños rusos de clubes de fútbol en Londres, tales como Román Abramóvich del Chelsea, y Alisher Usmánov del Arsenal, podrían verse afectados si el gobierno británico decide implementar medidas más generalizadas contra los aliados de Putin.
Abramóvich fue mencionado como uno de los hombres que podrían estar sujetos a sanciones por vínculos con el Kremlin en una lista creada por Estados Unidos el año pasado.
Efecto dominó
Margaret Hodge, diputada del Partido Laborista, aseguró en The Guardian que el número de personas con derecho a votar en el registro electoral del distrito de Kensington and Chelsea cayó el 8% desde 2010, mientras que el país ha visto un aumento general de 3%, lo que significaría un gran porcentaje de hogares comprados e inhabitados.
Tal situación surge de un problema más amplio en la capital británica, con la subida rápida de precios en el negocio inmobiliario y un aumento en el número de personas sin techo.
Un informe reciente de la universidad King’s College London desveló que el precio promedio de casas en Inglaterra y Gales aumentó de 70.000 libras esterlinas en 1999 a 215.000 en 2014, pero que en lo que se refiere a inversión extranjera, el precio promedio habría estado en 174.000 libras esterlinas (un aumento de 28% por inversión extranjera).
(Lea también: Más de 20 países expulsan 112 diplomáticos rusos por envenenamiento del exespía)
Mucha de esta inversión proveniente del exterior consiste en empresas registradas en paraísos fiscales, quienes aprovechan la anonimidad del mercado de propiedades en Reino Unido.
En junio de 2017, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, publicó un informe que demostró que inversores extranjeros compraron 3.600 de los 28.000 nuevos hogares construidos en Londres entre 2014 y 2016. La mitad de estas casas se vendieron a precios dirigidos a personas que comprarían su primer hogar.
Según Khan, el estudio demostró la necesidad de “mayor transparencia” en el mercado de propiedades londinenses.
La recomendación del alcalde de Londres sigue un plan propuesto por el ex primer ministro británico David Cameron en 2015, quien quería crear una lista de todos los beneficiarios de propiedades británicas. Eso significaría que dueños de propiedades tendrían que identificarse a través de empresas registradas en paraísos fiscales. A pesar de esto, el plan no se realizará antes de 2021.
Aunque las medidas que se están contemplando contra la utilización de Londres como una ciudad de lavado de activos es improbable, podrían matar dos pájaros de un tiro: presionar a Putin, y abordar la crisis de alojamiento.