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Un gran oso de hielo ha quedado instalado en el centro de Londres, al pie de la National Gallery, una iniciativa solidaria que pretende concienciar a los transeúntes del rápido avance del deshielo en los Polos.
Coincidiendo con la cumbre de Copenhague sobre cambio climático, el "Proyecto Oso Polar", patrocinado por la organización ecologista WWF, ha desplegado una estatua helada de cerca de dos metros de altura que guarda en su interior un esqueleto en bronce.
El responsable de la figura, el escultor Mark Coreth, explicó a los medios que el objetivo es "que cualquier persona se acerque al oso, lo toque y vea cómo la acción humana contribuye a su deshielo"
"Con esta escultura ocurrirá exactamente lo mismo que pasa en el planeta, pero a menor escala", afirmó el artista.
Y es que está previsto que en aproximadamente diez días, el oso polar se haya derretido completamente, dejando tras de sí tan sólo un charco de agua y su esqueleto.
Aunque esta es la primera escultura social del "Proyecto Oso Polar", la organización pretende crear réplicas en otras ciudades del mundo, como París, Berlín, Roma, Copenhague, Moscú, Nueva York, Toronto, Pekín o Sídney.