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En la víspera de este encuentro clave, en que los 27 deben validar el resultado de 17 meses de negociaciones con Londres, el presidente del gobierno español Pedro Sánchez afirmó en Madrid: «España ha alcanzado un acuerdo sobre Gibraltar» y «votará a favor del Brexit».
La UE y Reino Unido se encaminan así a ultimar la primera salida de un país miembro en la Historia del proyecto europeo tras resolver cuestiones como los derechos de sus ciudadanos o la factura que debe pagar Londres para cumplir los compromisos adoptados previamente.
Gibraltar, cedido a Gran Bretaña hace tres siglos, sigue siendo un territorio de «enorme importancia simbólica» y controversia interna en España, lo que explica la amenaza de Pedro Sánchez de hacer descarrilar el Brexit.
«Es una cuestión que afecta a la esencia de nuestro país», insistía el miércoles el jefe de gobierno socialista. Y es que desde hace décadas, Madrid reclama este minúsculo pero estratégico enclave de 6,2 km2 y 30.000 habitantes que cedieron en 1713 a la Corona Británica después de que la flota anglo-holandesa lo tomara en 1704.
Ubicado en el extremo sur de España, dominando el estrecho que une el Mediterráneo con el Atlántico, Gibraltar fue uno de los pilares de la política nacionalista del dictador Francisco Franco que llegó a cerrar la frontera en 1969.
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«Enorme importancia simbólica» En 1980, con la llegada de la democracia, Madrid adoptó una actitud pragmática pero «a nadie escapa que Gibraltar es un asunto de enorme importancia simbólica y no sólo para España» que no descuida sus pretensiones, señalaba un informe publicado este viernes por el Instituto Elcano.
Antes incluso de que empezaran las negociaciones del Brexit, el gobierno español arrancó de sus socios europeos el compromiso de que «cualquier acuerdo entre la UE y el Reino Unido no se aplicará en el territorio de Gibraltar» sin el consentimiento de España. Pero la cláusula no aparece en el acuerdo de divorcio entre Bruselas y Londres, lo que encolerizó al gobierno de Sánchez.
«Es un tema importante porque tiene que ver con la soberanía nacional», estima Oriol Bartomeus, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona.
«Es un tema que la derecha ha jugado históricamente, el tema de Gibraltar español» y que utiliza todavía en la campaña de las elecciones regionales del 2 de diciembre en Andalucía, donde se ubica el enclave británico.
El Partido Popular calificó la gestión del caso Gibraltar como «el mayor fiasco de la política externa española de los cien últimos años». Y su líder Pablo Casado advirtió el viernes que no «tolerará una humillación internacional de España».
La derecha española, de hecho, se abalanzó contra el ministro de Asuntos Exteriores Josep Borrell cuando anunció que no reclamaría la soberanía sobre Gibraltar en las negociaciones del Brexit.
El Peñón no será «una piedra en el camino» para cerrar el Brexit, había aseverado el ministro, matizando que esto no suponía renunciar a sus pretensiones históricas sobre el territorio. Su idea era aplazar el espinoso debate para hacer avanzar las negociaciones bilaterales con Londres sobre problemas más concretos como los trabajadores fronterizos o el contrabando de tabaco.
De hecho, esta misma semana Londres, Madrid y Gibraltar lograron un principio de acuerdo sobre estas cuestiones.
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España quiere ganar influencia en Europa En una columna Ignacio Molina, analista del Instituto Elcano, aseguró: «ese perfil bajo le ha costado al actual gobierno fuertes críticas desde la oposición (…) por eso es muy difícil que ceda ahora» y «si Theresa May no calcula que España va en serio, este domingo tendremos un sonoro fracaso».
También está en juego el papel central que Sánchez quiere jugar en la política europea, señala el politólogo barcelonés Gabriel Colomé. «Podría hacer fracasar el Brexit porque siente que sus socios le han engañado», opinó.
Si con su predecesor Mariano Rajoy «España perdió su influencia en las instituciones europeas», Sánchez «quiere mostrar que España se ha convertido en un socio importante con Italia a la deriva y Reino Unido a punto de desaparecer» de la Unión.