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La comunidad turca que vive en Alemania es de casi tres millones de personas. Sin embargo, recientemente, los conflictos entre ambos gobiernos se han polarizado más que nunca y han contagiado de esa división a la comunidad del país germano.
El caso más reciente es el del jugador Mesut Özil, el centrocampista alemán que abanderaba la cruzada por la integración del colectivo turco-germano, y quien anunció el domingo que se retiraría de la selección germana, tras sentirse discriminado por su ascendencia turca y por aparecer en una foto con Recep Tayyip Erdogan, el mandatario del país de origen de su familia.
Otro caso similar es el del también jugador alemán con raíces turcas Ilkay Gündogan, que aunque no fue criticado por tomarse una foto con el presidente turco sí fue abucheado durante un juego de la selección alemana. La situación de Özil permite conocer más a fondo la situación existente en Alemania, en la que algunos miembros de ascendencia turca se sienten discriminados hoy en día.Una publicación compartida de Asrın Lideri Erdoğan (@asrinlideri_erdogan) el 23 Jul, 2018 a las 12:37 PDT
(Le puede interesar: Alemania: ¿por qué Mesut Özil no juega para Turquía?)Unfortunately they didn’t bump into each other it was arranged that there of them will meet Erdogan. Mesut, ilkay and Genk, by the way why is Gundogan not making useless noise like Ozil? pic.twitter.com/nt246PiKhe — Sewuese Bem (@SewuBem) 23 de julio de 2018
Los turcos llegaron a Alemania especialmente en la década de los 60 y 70, con un aumento en la demanda de trabajadores y de mano de obra barata en el país. Por lo que los ciudadanos de Turquía ingresaron como “trabajadores invitados” para laborar de forma temporal a través de un acuerdo suscrito en octubre de 1961. Sin embargo, algunos, como la familia de Özil, resultaron quedándose definitivamente.
Pese a algunos intentos por la integración de los turcos que estaban llegando al país, las autoridades alemanas, con el paso de los años implementaron una serie de restricciones y medidas que desencadenaron en la exclusión de esta comunidad, que conforma la minoría más grande del país germano.
Por ejemplo, en 1981 se restringió la traída de familiares de trabajadores turcos a Alemania. Posteriormente las leyes de extranjería fueron endurecidas y se promulgó la prohibición de la doble nacionalidad en 1997, por lo que debían decidir si eran de turcos o alemanes, renunciando a sus derechos en uno y otro país. También se impuso la condición de aprender el idioma alemán y se acabó con el derecho de sangre para obtener la nacionalidad.
Recientemente, la tensión entre las relaciones de ambos países ha aumentado y ha ido más allá de temas oficiales. La crisis diplomática se ha extendido a la misma comunidad turca en Alemania, que actualmente se encuentra dividida entre quienes apoyan al actual gobierno del actual mandatario turco, Erdogan, y quienes no.
(Ver más: Mesut Özil anunció su retiro de la selección de Alemania)
El fallido golpe de estado en contra del mandatario de Turquía en Julio de 2016 hizo que 7.700 turcos fueran acogidos en Berlín en busca de asilo político, lo que molestó al gobierno turco. Asimismo, tras este suceso, el mandatario de Turquía declaró un estado de excepción que según Amnistía Internacional (AI) “se utilizó para justificar restricciones indebidas de los derechos humanos (…) y de la libertad de expresión”.
Alemania criticó fuertemente la posición del gobierno turco de perseguir a periodistas como Deniz Yücel, un alemán de padres turcos quien era corresponsal del diario Die Welt en Estambul, y fue encarcelado en febrero de 2017. Su caso, como el de muchos periodistas y defensores de derechos humanos en la misma situación, se ha convertido en símbolo de la lucha por la libertad de expresión en Turquía y en contra del mandatario.
Asimismo, la relación se desgastó con las declaraciones del entonces Ministro de Exteriores Alemán, Sigmar Gabriel, en el 2017. Cuando afirmó que su gobierno ya no podía garantizar la seguridad de ciudadanos y empresas alemanas en Turquía, por lo que les recomendó evitar ese país.
El gobierno turco respondió a las críticas alemanas afirmando que su “constitución garantiza que ninguna institución, autoridad o persona puede dar órdenes o instrucciones de la Justicia”, en un comunicado del Ministerio de Exteriores turco. Y cuestionó al Alemania por recibir a “miembros de organizaciones terroristas que atentan contra nuestro país”.
Situaciones como estas han contagiado a la comunidad alemana y especialmente a los turcos presentes en ese país, quienes han denunciado amenazas por sus orígenes y su religión.