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El gigante estatal ruso Gazprom justificó la medida alegando que Kiev aún no ha pagado la deuda millonaria que mantiene con esta compañía por el combustible enviado hasta ahora y por el fracaso de las negociaciones para firmar un nuevo contrato de suministro para 2009.
Se trata de la segunda vez en tres años que Rusia cierra el grifo del gas a Ucrania. En 2006 lo hizo durante dos días, una medida que provocó problemas en varios países de la UE, como Italia y Hungría. Ahora, Moscú teme que, como en aquella ocasión, Kiev comience a quedarse con parte del combustible destinado a los consumidores comunitarios. Más de un tercio del gas que consume Europa lo suministra Rusia, y un 80% de ese combustible pasa por Ucrania, mientras que el 20% restante va por Bielorrusia.
Para Ucrania, casi totalmente dependiente del gas del país vecino, los efectos pueden ser aún más negativos. La decisión de Moscú llega en pleno invierno.