Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El primer mandatario ruso también aprovecha la cumbre para encontrar aliados en el reconocimiento de las independencias osetas y abjasas, y tener el apoyo –principalmente de China– frente a los países de Occidente.
Medvédev se quejó de que estos países que ahora lo critican, ignoraron la advertencia de Rusia cuando se apresuraron a reconocer la declaración ilegal de independencia de Kosovo. “Argumentamos constantemente que sería imposible, después de esto, decirles a los abjasos y osetas que lo que era bueno para los albano-kosovares no era bueno para ellos. En las relaciones internacionales, no se puede tener una regla para unos y otra para otros”, manifestó el Presidente ruso.
Sin embargo, algunos analistas políticos ponen en duda el apoyo chino, que también afronta sus propios problemas con regiones separatistas. El tema de Georgia no ha sido incluido en la agenda formal de la Cumbre de Shangai, en la que también participan Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, firmes aliados de Moscú.
Sigue la tensión
Mientras tanto, la tensión diplomática entre la OTAN y Rusia sigue, algunos ya hablan de una nueva Guerra Fría. Ayer un buque de guerra norteamericano que atracó en las costas georgianas, causó la movilización por parte de Moscú, de tres naves de su armada hacia otro puerto de Georgia. El Dallas, de la Guardia Costera de EE.UU. llegó por el Mar Negro a Batumi, al sur de la zona de los combates entre Rusia y Georgia con un cargamento de 34 toneladas de ayuda humanitaria.
La respuesta del Kremlin consistió en el envío del crucero portamisiles Moskva y otros dos buques militares menores que anclaron en el puerto de Sujumi, la capital de Abjasia, a unos 290 kilómetros al norte de Batumi. A pesar de las conjeturas sobre una respuesta al envío del barco de EE.UU., la armada rusa dijo que los barcos participarán en operaciones de paz.
Si bien los países occidentales dijeron que la presencia militar rusa en Poti es una clara violación del cese del fuego, un importante general ruso dijo que usar buques de guerra para entregar ayuda es “diabólico”.