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Los dos partidos que compiten en esa franja del espectro político –el Partido Liberal (FPÖ) de Heinz-Christian Strache y la Unión por el Futuro (BZÖ) de Jörg Haider– recibieron el 18% y el 11% de los votos, respectivamente, y dejaron en mínimos históricos a socialdemócratas y democristianos.
Según los observadores políticos, la constitución del nuevo Ejecutivo se puede retrasar semanas o, incluso, meses, después de los comicios legislativos adelantados debido a la ruptura de la coalición de socialdemócratas y populares en julio pasado. Aunque ambos partidos se mantienen como el primero y el segundo más votado, sufrieron importantes retrocesos en las urnas, donde el electorado les castigó por la parálisis de su gestión en los apenas 18 meses que duró su experiencia conjunta de gobierno.
No es un caso aislado. En estos últimos años, la extrema derecha ha adquirido mayor importancia en varios países del Viejo Continente. Según el periodista francés del diario Libération, Adrien Majourel en los últimos diez años, la proporción del electorado de los países de la Unión Europea que votan por partidos vinculados a la extrema derecha pasó de un 3,8% a un 10%. En Polonia y Eslovaquia, Austria, los Países Bajos e Italia, los líderes de derecha ganan terreno en la arena política.