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Euroescépticos y partidos de extrema derecha surgieron como los ganadores en las elecciones para el Parlamento Europeo, que se celebraron el pasado fin de semana en los países miembros de la Unión Europea. El primer ministro francés tildó los resultados como “un terremoto político”.
Tanto el Partido de Independencia del Reino Unido (UKIP) como el Frente Nacional Francés (FNF) y el conservador Partido Popular danés obtuvieron resultados victoriosos, mientras el partido neonazi griego, Amanecer Dorado, quedó tercero en los comicios helenos. Los tres grandes bloques centralistas perdieron terreno, pero todavía disfrutan de una mayoría. El resultado indica una mayor representación para quienes quieren menguar el poder de la UE o acabar con el proyecto.
También señala una división entre Europa del Norte, donde los votantes abogaron por políticas más aislacionistas, y los países mediterráneos, los cuales votaron por menos políticas neoliberales, gestadas desde los países del Norte, en materia de la crisis que lleva arrasando la región desde 2008, aunque todos expresan un desdén por las políticas empleadas para alentar la economía estancada.
Las primeras elecciones europeas tras la ardua crisis resaltan la impopularidad de los recortes y las medidas de austeridad que erosionaron la percepción de las instituciones que gobiernan a más de 500 millones de personas y una de las economías más grandes del mundo. Muchos votantes culpan a la UE por el mandato y la ejecución de los recortes drásticos y las reformas económicas que han desembocado en altas tasas de desempleo por toda Europa.
Los resultados presionarán a los gobiernos nacionales a disminuir el poder de Bruselas, sede de las instituciones europeas, y quizás demandar un recorte en las políticas de migración entre países miembros. Martin Schulz, el alemán que lideró a los Socialistas Europeos en los comicios, opinó sobre la victoria del FNF y dijo que debe ser tomada en serio por otros partidos: “No ganaron porque las personas fuesen extremistas recalcitrantes. Están desilusionadas. Perdieron la confianza y la esperanza”.
El primer ministro británico, David Cameron, dijo que los votantes se mostraron “desilusionados” con la UE y que su mensaje “había sido captado”, mientras que el presidente francés, François Hollande, convocó una reunión urgente de su gabinete, al tiempo que su primer ministro, Manuel Valls, prometió una baja en los impuestos un día después de haber descrito los resultados como “un shock, un terremoto”.
La canciller alemana, Ángela Merkel, ganadora de los comicios en su país, describió las victorias de la derecha extrema como “notable y lamentable” y dijo que la mejor respuesta sería fomentar el crecimiento económico y laboral.
En España, el partido gobernante, el Partido Popular (PP), derrotó a la oposición, el Partido Socialista (PSOE), aunque ambos sufrieron un hemorragia de votos a favor de partidos emergentes, clara declaración de la insatisfacción ciudadana debido al alto nivel de desempleo en el país y las políticas de austeridad promovidas por líderes europeos. La gran sorpresa fue el triunfo del nuevo partido de desafectados, Podemos, el tercero más votado en España, que obtuvo cinco representantes en el Parlamento Europeo. Pablo Iglesias, su candidato, resaltó que su objetivo ahora es “echar al PP y el PSOE del poder”.
El presidente saliente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, hizo hincapié en que los bloques pro UE seguían contando con una “mayoría muy solida y viable”, y agregó que era necesario un “debate verdaderamente democrático” para dirigirse a las preocupaciones de quienes no votaron o votaron a “modo de protesta”. Los simpatizantes de la Unión Europea se vieron reivindicados por la participación relativamente más alta en estos comicios, con un 43,1% del total de la población, según fuentes del Parlamento. Aunque es la primera vez que no decae la participación, sólo supone un alza del 0,1%.
“El pueblo habló alto y claro”, declaró la triunfante líder conservadora francesa Marine Le Pen, en su comparecencia en la sede parisina de su partido. Los resultados provisionales indican que el Frente Nacional Francés puede superar los 25 representantes en el Parlamento, un ascenso impresionante considerando que en los comicios de 2009 obtuvieron sólo tres.