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Vallas y controles contra los migrantes

La Unión Europea aseguró que destinaría 700 millones de euros para ayuda humanitaria.

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El año pasado fue singular para la migración hacia Europa: más de un millón de migrantes, entre ellos sirios, afganos, eritreos y sudaneses, llegaron a ese continente a través de Grecia e Italia. La Unión Europea (UE), que no preveía semejante aumento (en 2014 fueron 219.000), desplegó diversas estrategias para atenderlo, que todavía no han rendido frutos: se planeó repartir de manera equitativa a los migrantes que llegaran, pero, mientras decidían, otros 2.000 o 3.000 migrantes llegaron a las islas del Mediterráneo en barcazas que superaban su capacidad, luego de una travesía cara para el bolsillo y cara para su bienestar.

En el Mediterráneo, en lo que va de 2016, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha registrado 418 migrantes cuya suerte es desconocida. Es posible que se hayan ahogado en su errancia. La UE aseguró ayer que destinaría 700 millones de euros para ayuda humanitaria. Sin embargo, algunos gobiernos europeos se han mostrado reticentes a prestar esta ayuda a pesar de los subsidios. El gobierno austríaco, por ejemplo, planea que los migrantes paguen por su estancia (algo así como una migración pagada “a cuotas”) y Dinamarca busca confiscar los pocos bienes de los migrantes para financiar su llegada al país.

Otra solución, más política y menos ética, ha sido la de levantar extensas vallas en las fronteras. La Unión Europea, que fue creada con el objeto de alimentar una sola nación sin barreras, tiene ahora cierto aire de rígida división. Suecia restableció controles fronterizos; Eslovenia construye una valla en su borde con Croacia, que supera los 640 kilómetros; Hungría ya levantó una. Una encuesta reciente señala que la mayoría de la población húngara, checa, búlgara, italiana y eslovaca no piensa que sus gobiernos deban ayudar a los migrantes. Estos son algunos ejemplos de las barreras que levanta Europa contra los migrantes.

Macedonia: entrada sin bienvenida

Más de 30.000 migrantes están hoy atrapados en la frontera entre Grecia y Macedonia. Desde septiembre del año pasado, las autoridades macedonias levantaron una valla que cubre toda la frontera, por la que ingresan entre 2.000 y 3.000 personas al día, según Frontex. En ocasiones, los migrantes rompen la valla o abren hoyos bajo ella para pasar. Este lunes fueron atacados con gases lacrimógenos. En Grecia están acogidos 23.000 migrantes, pero, a causa de la crisis económica, la mayoría prefiere llegar a Europa occidental. Sin embargo, de tener suerte, en esta región también tendrán que lidiar con muchos otros líos: Dinamarca ha aumentado los controles fronterizos para evitar la llegada de nuevos solicitantes de asilo y Alemania parece rebosada por la llegada de migrantes.

Hungría: una barrera de 175 kilómetros

En 2015, Hungría terminó la construcción de una extensa valla en su frontera con Serbia y Croacia. Datos de la policía húngara apuntan que, tras su construcción, el número de migrantes en su suelo disminuyó de manera drástica: de 99.900 en octubre pasó a 315 en noviembre. A causa del bloqueo, el flujo de migrantes se desvió entonces hacia Croacia y de allí a Eslovenia (que ahora levanta una valla en su frontera con el anterior), para luego seguir camino hacia Austria o Alemania, donde finalmente piden refugio.

A mediados de septiembre, el gobierno húngaro, encabezado por el primer ministro Viktor Orban, sugirió la creación de otra valla en la frontera con Rumania, en caso de que los migrantes tomaran ese camino.

¿Quiénes más planean bloquear sus fronteras?

La oposición polaca sugirió al Gobierno (ultraderechista) que levantara una valla en el borde con Ucrania, dado que muchos migrantes, al ver las puertas cerradas por el sur, entran a través de Rusia. Bulgaria anunció también un plan para construir una valla de 160 kilómetros en su frontera con Turquía, lo que cerraría una de las principales vías terrestres para los sirios que quieren escapar de su conflicto regional. El gobierno de Estonia dijo en agosto pasado que invertirá 70 millones de euros en la construcción de una barrera de 110 kilómetros en su borde con Rusia, “para reafirmar la seguridad de la zona Schengen”. Austria ya se ha dado a la misma tarea en su frontera con Eslovenia: una reja que cerrará 3,7 kilómetros de frontera y que impedirá el paso hacia Europa occidental.

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