ABC de la ofensiva militar turca en Siria

¿Quiénes están en el campo de batalla? ¿Por qué la invasión? ¿Qué pasa con los kurdos? Aquí le explicamos.

Los combatientes rebeldes sirios respaldados por turcos patrullan en las calles en la ciudad siria de Azaz. El ejército turco el 20 de enero puso en marcha la operación "Ramo de Olivo". / AFP
Los combatientes rebeldes sirios respaldados por turcos patrullan en las calles en la ciudad siria de Azaz. El ejército turco el 20 de enero puso en marcha la operación «Ramo de Olivo». / AFP

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El pasado sábado se desató una poderosa iniciativa militar turca en el norte de Siria, cuyo propósito, según declaraciones oficiales del gobierno turco, es combatir las organizaciones terroristas kurdas que operan en el territorio y que suponen una amenaza directa a su seguridad nacional.

Esta nueva iniciativa, y lo que se ha desprendido de ella, es un reflejo importante de la dinámica que tomará el conflicto armado sirio después del debilitamiento del Estado Islámico. Especialmente, el sistema de alianzas entre los grupos armados remanentes y las dinámicas de poder en el panorama internacional.

La cuestión kurda y los intereses de Turquía Los kurdos son una minoría étnica diseminada en un territorio que incluye partes de Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia. Han sido históricamente perseguidos en los países anteriormente mencionados y tienen diferentes ambiciones políticas dependiendo del país en el que están ubicados.

En el caso de Turquía, los kurdos han liderado varias ofensivas militares en contra del gobierno bajo la bandera del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK, por sus siglas en turco). En un inicio, el reclamo del PKK era por un Kurdistán independiente de Turquía, aunque luego modificaron su discurso por cuestiones de autonomía regional y democratización.

La violencia entre el PKK y el gobierno turco ha dejado un saldo de 40.000 mil víctimas, entre civiles, soldados y guerrilleros. Lo que llevó a varios gobiernos a incluir al PKK dentro de sus listas de organizaciones terroristas.

Para Ankara, los kurdos sirios son una extensión de su conflicto con el PKK y ven con mucha preocupación el fortalecimiento de su posición en el norte de Siria.

¿Quiénes están implicados en esta ofensiva militar? Por un lado tenemos al ejército de Turquía y su aliado, el Ejército Libre Sirio (FSA, por sus siglas en inglés), organización sombrilla que agrupa a varias facciones rebeldes que se sublevaron contra el gobierno sirio de Bashar Al-Asad en el inicio de la guerra civil.

Turquía y Estados Unidos fueron fuertes partidarios del FSA desde el inicio de la guerra en 2011, brindando armamento militar y apoyando diferentes facciones que se agrupaban bajo la bandera de esta coalición rebelde. No obstante, la intervención directa de Rusia en apoyo al régimen de Al-Asad y el crecimiento de grupos fundamentalistas (como el Estado Islámico) debilitó el poder militar del FSA y modificó el sistema de alianzas en el territorio.

Después de la intervención rusa, en 2015, Estados Unidos decidió brindar su apoyo militar y músculo financiero a otra organización sombrilla denominada las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés), compuestas principalmente por  milicias kurdas, árabes, asirias y armenias.

Fundadas en 2015, las SDF centraron su accionar militar en la lucha contra organizaciones fundamentalistas en el Norte de Siria, alcanzando un gran control territorial de facto, lo cual permitió el establecimiento de un autogobierno autónomo denominado la Federación Democrática del Norte de Siria. Durante este proceso mantuvieron una tensa neutralidad y alianza estratégica con el Gobierno Sirio en la lucha contra el Estado Islámico.

No obstante, el apoyo militar de Estados Unidos a las SDF ocasionó muchas molestias en Turquía, precisamente por la histórica disputa con la población kurda de su país. La preocupación fue tal que Ankara decidió intervenir directamente en el territorio, realizando ofensivas militares en contra de los territorios controlados por las SDF, incluso aunque estas contaban con apoyo expreso de Estados Unidos.

A raíz de esa distancia entre Ankara y Washington, Turquía empezó un proceso de normalización de sus relaciones diplomáticas con Rusia, intentando negociar en varias ocasiones una posible salida pacífica al conflicto entre las facciones rebeldes del FSA y el Gobierno de Al-Asad.

Siendo así las cosas, actualmente hay tres facciones claramente identificables que inciden directamente en la nueva ofensiva militar del norte de Siria: (1) Turquía y el FSA, (2) Estados Unidos y las SDF y (3) Rusia y el gobierno sirio.

Situación actual Después de la poderosa ofensiva militar en contra del Estado Islámico en Siria e Irak, los kurdos sirios lograron consolidar su presencia militar en varios bastiones importantes del norte del país, lo que supuso un amplio control territorial de facto. Ello permitió el establecimiento de una forma de autogobierno autónomo denominado la Federación Democrática del Norte de Siria.

Por su parte, el régimen de Bashar Al-Asad enfocó sus esfuerzos militares en recuperar territorio controlado por los rebeldes del FSA y otros grupos fundamentalistas con presencia territorial (como el Frente Al Nusra, HTC y remanentes del Estado Islámico).

Por su parte, Turquía ya había anunciado su participación directa en la guerra y había iniciado operaciones contra los territorios ocupados por los kurdos en el norte de Siria, mientras negociaba un posible desescalamiento de la confrontación entre el FSA y el gobierno sirio.

Dichas negociaciones parecen haber sido muy efectivas, pues la operación militar turca contó con la complicidad de las fuerzas rusas y del gobierno sirio (quienes despejaron el territorio y permitieron el despliegue militar turco), indicando una “traición” a su frágil alianza estratégica con los kurdos.

A pesar de haber emitido declaraciones públicas en las que expresan su preocupación por la intervención militar de Turquía y el fortalecimiento del FSA, tanto Rusia como el gobierno sirio han sido muy pasivos en evitar el despliegue militar de los turcos y del FSA en el territorio anteriormente controlado por las SDF.

Escenarios futuros

La ofensiva militar iniciada por Turquía y el FSA promete debilitar el control territorial de los kurdos y del SDF en el norte del país, lo cual plantea grandes retos que deben ser tomados en cuenta por la comunidad internacional y por otros actores presentes en el territorio.

En primer lugar, las nuevas confrontaciones ya empezaron a recrudecer la crisis humanitaria en el país, en donde se ha reportado el desplazamiento de cerca de 5.000 civiles en la región de Afrin, en la frontera entre Turquía y Siria, además de cerca de 22 civiles asesinados.

Por otro lado, la traición percibida por los kurdos frente a la pasiva posición del gobierno de Al Asad podría complejizar la dinámica de la guerra, abriendo un nuevo frente entre las milicias kurdas, apoyadas por Estados Unidos, y las fuerzas militares sirias, apoyadas por Rusia.

Finalmente, los grupos fundamentalistas que aún tienen una presencia territorial importante en Siria podrían aprovechar la situación para recuperar control territorial en las zonas militarmente descuidadas y reclutar nuevos adeptos entre los desertores de los actores que están implicados en esta nueva dinámica militar.

*Profesional en asuntos internacionales

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