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El ataque ocurrió el 29 de septiembre de 2007. Los miembros de la Misión de Paz de la Unión Africana, que descansaban en la base militar de Haskanita, en el norte de la región de Darfur, en Sudán, recibieron el embate de mil hombres armados. Traían artillería antiaérea, ametralladoras y lanzagranadas, y con facilidad acabaron con la vida de 12 miembros que trabajaban en la zona para evitar que continuara el derrame de sangre de civiles por cuenta de la guerra entre los paramilitares Janjaweed, cercanos al gobierno, y los grupos rebeldes de etnias africanas.
“El ataque contra los miembros de la Fuerza de Paz fue un ataque a millones de civiles que dependían de su protección, así que perseguiremos a los presuntos responsables de esta acción”, dijo el lunes el fiscal Luis Moreno Ocampo, —ese mismo que ha visitado a Colombia para conocer de cerca los crímenes cometidos por los actores armados durante estos años de guerra— al comienzo de la audiencia en contra de Bahr Idris Abu Garda, quien habría estado a cargo del ataque rebelde de septiembre de 2007.
El juicio en su contra, que comenzó esta semana, es inédito. Primero, porque es la primera vez que un líder rebelde es llevado a los estrados de la Corte Penal Internacional, acusado de crímenes de guerra (en su caso, son tres cargos). Segundo, porque a diferencia del presidente de Sudán, Omar Al Bashir, por el cual se ha expedido una orden de arresto internacional, el rebelde se presentó voluntariamente a juicio, por lo que su arresto nunca fue ordenado.
Su caso es el cuarto en formularse dentro del proceso abierto por la CPI en 2005 para procesar a los culpables de crímenes de guerra en Sudán.
Desde noviembre de este año el fiscal Moreno Ocampo podrá abrir causas similares en contra de actores armados colombianos, una vez entre en vigencia la jurisdicción de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra.