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La Convención Republicana, que comienza este lunes en St. Paul, Minesota, es la primera víctima del paso del huracán ‘Gustav’ por territorio estadounidense. El aspirante presidencial John McCain y el Comité Nacional Republicano suspendieron todos los actos previstos para este lunes en la Convención de partido, salvo los estrictamente necesarios para nombrar oficialmente a este senador como candidato a la Casa Blanca, en un acto en el que no habrá discursos políticos.
El presidente del Partido Republicano, Mike Duncan, dijo que la decisión se debe a una orden de McCain, que en declaraciones desde San Luis (Misuri) y ante la gravedad de la amenaza que representa el paso del huracán ‘Gustav’ por el golfo de México, afirmó: “Debemos quitarnos el uniforme de republicanos y ponernos el uniforme de estadounidenses”.
Antes de conocerse el anuncio de McCain, el presidente George W. Bush y su vicepresidente, Dick Cheney, anunciaron que no acudirán a la trascendental cita política, ante la amenaza del fenómeno que impactará, según lo pronostican los expertos, el lunes en Luisiana.
Bush no quiere correr riesgos y los republicanos tampoco. Otra tragedia, a dos meses de las elecciones, podría ser mortal para el candidato a la presidencia del partido, John McCain, protagonista central de la Convención.
El director del Departamento de Seguridad Interior advirtió que ‘Gustav’ podría ser incluso más grave que el huracán ‘Katrina’, que hace tres años devastó Nueva Orleans.
Los republicanos estaban preparados para que a esta Convención concurrieran más de 50.000 personas, con la moral en alto, luego de que el candidato lograra en agosto remontar en las encuestas y empatar con el candidato demócrata, Barack Obama.
Parte del éxito está en manos de la aspirante a la vicepresidencia, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, cuya candidatura anunció McCain el viernes. Palin, quien hablará ante la Convención el miércoles, según la agenda inicial, busca capturar los votos de aquellas mujeres que en las primarias se inclinaron a favor de la demócrata Hillary Clinton y ahora se encuentran decepcionadas.