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Al terminar la cumbre del G-20

La crisis que viven algunas economías europeas, su posible propagación, un impuesto a las transacciones financieras y el comportamiento de la moneda china, fueron algunos de los temas tratados en los dos días de encuentro.

04 de noviembre de 2011 – 11:00 a. m.

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En la fase final de la sexta cumbre que realizan las 20 economías más grandes del planeta, no son muy claros aún los compromisos y las decisiones que tomaron los líderes para evitar una nueva crisis mundial, en un momento en el que todavía se viven las consecuencias de la caída ocurrida en 2008. En la idea de fortalecer más al Fondo Monetario Internacional (FMI) para atender con urgencia los problemas de Europa y estar preparados para posibles reveses futuros, no se han manifestado concretamente los estados.

La canciller alemana, Angela Merkel, informó que los líderes de los países desarrollados y emergentes más poderosos del mundo no han sido capaces de cerrar un acuerdo para aumentar el aporte de recursos técnicos y financieros del FMI a la eurozona. Además, reconoció que después de los contactos mantenidos durante las dos jornadas de la cumbre «será difícil» que algún país del G-20 participe en la ampliación del fondo de rescate.

Al respecto, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró que su gobierno no contribuirá al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), pero manifestó la disposición de aumentar el aporte al FMI para hacer frente a la crisis financiera: «No tengo la menor intención de hacer contribuciones directas», agregó la líder.

Por otro lado, Estados Unidos consideró que China ha mostrado una actitud más abierta a la posibilidad de dejar que su moneda, el yuan, se aprecie en función de las fuerzas del mercado, como lo reclaman los principales socios comerciales de la potencia asiática. Según un borrador de la declaración de la cumbre, China se comprometió a tomar medidas para reducir su enorme superávit comercial con Estados Unidos y otros países: «Esas acciones se reforzarán con las medidas actuales para promover una mayor flexibilidad cambiaria, a fin de que (ésta) refleje mejor los fundamentos subyacentes de la economía y reduzca gradualmente el ritmo de acumulación de divisas extranjeras», describe el documento. En Pekín, el ministro de Comercio, Chen Deming, aseguró este viernes que las importaciones de China igualarán las exportaciones en los próximos cinco años.

Aún con temas por definir para lanzar un rescate más efectivo a Grecia, las naciones se aprestan a prevenir una caída de la economía italiana. Según el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, «Italia decidió por su cuenta pedir al FMI que vigile el cumplimiento de sus reformas fiscales”. El jefe del gobierno, Silvio Berlusconi, confirmó que pidió al organismo internacional que vigile la aplicación de las medidas anticrisis adoptadas por su Gobierno, pero que rechazó una oferta de ayuda financiera. Esto sucede en un momento en el que los mercados han incrementado su presión sobre la tercera economía de la zona euro y cuarto prestatario del mundo, que se ha convertido en el principal blanco de los inversores para la propagación de la crisis griega.

Entretanto, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, expresó el deseo de que una tasa sobre las transacciones financieras sea implementada en los países de la Unión Europea «desde 2012», y afirmó que el proyecto preparado por la Comisión de Bruselas, será examinado por los jefes de Estado y de gobierno del continente «desde el inicio del próximo año». El mandatario prometió que Francia «peleará» para que la medida sea implementada a fines del 2012.

Finalmente, los 20 hablaron de los paraísos fiscales, tema que el presidente francés abordó afirmando: “El mensaje es muy claro, los países que sigan siendo paraísos fiscales serán apartados de la comunidad internacional… Antigua y Barbuda, Barbados, Botsuana, Brunei, Panamá, Seychelles, Trinidad y Tobago, Uruguay y Vanuatu no se han dotado de un marco jurídico adaptado para el intercambio de información fiscal”. A esta lista el mandatario agregó a Suiza y Liechtenstein.

Queda pendiente el documento final que describa concretamente las decisiones tomadas por los 20 países que desde ayer estaban buscando alternativas para un mejor manejo de la economía mundial, esa que desde hace tres años no ha podido decir que ya no está en crisis.
 

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