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Brasil es, a partir del lunes, escenario de diversas cumbres. Una de las más importantes, la de América Latina y el Caribe (CALC), que estará centrada en la cooperación para afrontar la crisis financiera, energética y alimentaria, y también en los retos del cambio climático. En esta participan 33 países latinoamericanos y caribeños. Esta reunión se desarrollará simultáneamente con la de Mercosur, Unasur y una tercera del Grupo de Río, que conmemorará el ingreso de Cuba al principal foro de consulta política de América Latina y dará la bienvenida a Raúl Castro a las cumbres regionales
Sin embargo, el panorama no es alentador para ninguna de las reuniones. Mercosur, por ejemplo, no logró llegar a un acuerdo sobre aranceles ayer. Y Unasur, por su parte, afronta el desafío de avanzar en la designación de su secretario general y consolidar su papel en la región, como el desempeñado en la reciente crisis institucional de Bolivia.
Pero las discrepancias internas no se hicieron esperar. Uruguay amenazó ayer con retirarse de Unasur si Argentina insiste en impulsar la candidatura del ex presidente Néstor Kirchner como secretario general.
Uruguay le pasó factura a Kirchner por el enfrentamiento por la papelera de Botnia, instalada en la localidad uruguaya de Fray Bentos, y las pérdidas que ha sufrido el país tras dos años de bloqueo del puente fronterizo de Gualeguaychú por parte de ecologistas argentinos.
Kirchner, que no parece dispuesto a renunciar sin presentar batalla, se ha movido para recabar apoyos y tratar de conseguir que la elección del secretario general no se adopte por unanimidad, sino por consenso mayoritario. Su candidatura fue propuesta por el ecuatoriano Rafael Correa y, según fuentes diplomáticas argentinas, cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría del grupo.
Perú entró en la discusión para advertir que “no es bueno para el comienzo de Unasur forzar una candidatura con tantas dificultades” como la de Kirchner e instar a sus socios a buscar una candidatura de “consenso”.
Impulsada por Brasil, la Unasur, creada el pasado mayo, trata de consolidarse como un actor político de peso en la región y un instrumento capaz de representar los intereses de sus miembros y contribuir a resolver los conflictos internos pendientes. Más allá de avances puntuales como el Consejo de Defensa, los miembros de este organismo multilateral no han logrado limar sus diferencias internas ni acallar las voces críticas que, con frecuencia, surgen del seno de la organización, como es el caso del mandatario ecuatoriano.
Correa ha sido uno de los más críticos, al apuntar que Unasur es “un error estratégico”, un organismo inoperante y “tremendamente burocratizado”.
Las críticas de Correa, según analistas locales, suponen un duro golpe para su colega brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que ha apostado por Unasur y por los mecanismos de integración regional, y responden a la creciente tensión política entre Brasil y Ecuador.