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A un mes de que se conmemoren 30 años del inicio de la Guerra de las Malvinas, un nuevo entrevero calienta las relaciones diplomáticas entre Argentina y el Reino Unido. Desde el 10 de diciembre, cuando la presidenta Cristina Fernández dio inicio a su segundo mandado, el tema de las islas en disputa se ha convertido en uno de los ejes fuertes de su agenda. Mientras el gobierno argentino ha planteado la posibilidad de reabrir unas conversaciones para definir el la soberanía del archipiélago, Londres ha remitido el discurso a la legislación internacional que instaura a la Corona británica como la autoridad en estas tierras.
El tema fue puesto en lo más alto el miércoles. La ministra de Industria de Argentina, Débora Giorgi, instó a más de una veintena de empresarios de alto talante a remplazar los productos que importan del Reino Unido. La invitación del gobierno se sumó un incidente que tuvo lugar el lunes en la ciudad argentina de Ushuaia, en donde las autoridades marítimas no les permitieron atracar a dos buques de turismo británicos provenientes de las Malvinas.
El archipiélago está en poder inglés desde 1833, cuando las tropas del Reino anexionaron el territorio. La activación de la guerra se llevó al cabo el 2 de abril de 1982, cuando las tropas argentinas retomaron el control para caer rendidas 74 días después en una respuesta militar ordenada por la entonces primera ministra, Margaret Thatcher. El tema había permanecido desde entonces en una tensión silenciosa que ahora parece manifestarse mientras el Ejército británico lleva a cabo ejercicios militares en la zona.
La respuesta del actual primer ministro, David Cameron, a los últimos hechos vino desde dos frentes: primero acusó –a través de su portavoz- al gobierno de Fernández de poner en práctica una “política de la confrontación”. En seguida, el Gobierno llamó a consultas al representante de negocios de Argentina Osvaldo Mársico para pedir explicaciones de lo que fue calificado como un “boicot” y a través de un documento llamar a la Unión Europea a explicar su preocupación sobre el intento de bloqueo al comercio bilateral entre Londres y Buenos Aires.
El llamado fue atendido afirmativamente. John Clancy, portavoz de la Comisión Europea para el Comercio, declaró que «la Unión Europea va a iniciar los procedimientos diplomáticos apropiados con el fin de aclarar las preocupaciones comerciales legítimas». El director de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la privada Universidad de San Andrés en Argentina, explicó a la agencia AFP que no cree que “esto lleve necesariamente a un deterioro en la relación. No estamos en escenarios de escalamiento”, aunque reconoció que la invitación que el gobierno argentino extendió a los empresarios pueda verse como un intento de elevarle los costos económicos y políticos al Reino Unido durante la crisis actual de Europa.
Las exportaciones argentinas a Gran Bretaña alcanzaron en 2011 la cifra de US$ 805 millones principalmente en productos como la soja, mientras que las importaciones fueron de US$ 655 millones divididos entre químicos, autopartes y medicamentos.