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Los hechos tuvieron lugar en el verano de 2006, cuando el párroco, de 43 años, discutía a solas con la joven sobre la organización de un campamento juvenil, momento que aprovechó para forzarla a mantener relaciones sexuales con él.
Tras la denuncia de la muchacha, el sacerdote fue detenido durante dos meses y medio, mientras se realizaban las investigaciones.
El periodo de detención se amplió posteriormente ante el temor de la policía de que el acusado pudiese fugarse del país.
El párroco no reconoció en ningún momento los hechos, mientras sus feligreses aseguraron a la prensa que jamás había dado muestras de ser capaz de hacer algo así.