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Aumenta presión a Gadafi

Mientras la ONU y la Unión Europea aplican sanciones contra el régimen, Estados Unidos insta al dictador a renunciar y anuncia un reposicionamiento de sus fuerzas militares en el Mediterráneo. Gadafi dice sentirse “traicionado”.

28 de febrero de 2011 – 06:18 p. m.

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A pesar de que en un principio la reacción de la comunidad internacional sobre la crisis humanitaria que vive Libia como consecuencia de la fuerte represión impuesta por el régimen de Muamar Gadafi en contra de sus opositores fue tímida, en los últimos días diferentes organismos internacionales comenzaron a fijar posiciones más duras y a tomar decisiones drásticas en el ámbito económico.


Así pues, a la determinación de la ONU de imponer un paquete de sanciones a Libia (entre las que se destacan la prohibición de exportación de armas hacia Libia, la congelación de los bienes en el exterior de la familia Gadafi y el envío del caso a la Corte Penal Internacional con el fin de examinar un posible juicio contra el líder libio por crímenes de guerra y lesa humanidad), le siguieron las sanciones impuestas por la Unión Europea y el pedido expreso de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, para que Gadafi deje el poder de inmediato.


Para el profesor de la Universidad Javeriana Víctor de Currea-Lugo, los anuncios hechos en los últimos días por la comunidad internacional son una muestra más de la doble moral con la que Occidente ha venido manejando la ola de protestas en el mundo árabe. “Por un lado, la actitud de Estados Unidos, como en el caso de Egipto, es la de subirse al tren a última hora. Su política en el plano internacional no ha sido proactiva sino muy reactiva y tardía. Y en el caso de Europa podemos ver cómo Francia e Italia tienen muchos intereses en ese país. Yo sí creo que las potencias están buscando validar sus propios intereses”, aseguró.


Aunque desde que Libia renunció a su programa nuclear Gadafi ha ido fortaleciendo los lazos comerciales con Europa y Estados Unidos, la inversión extranjera en el país sigue siendo poca. Es por eso que ahora la pregunta es si Occidente tiene el poder de presionar a un experimentado régimen que ya supo sobrellevar un embargo por parte de Estados Unidos. “Los libios tienen mucha confianza en sí mismos. El estado de sus relaciones internacionales no es un factor que influya mucho en la toma de decisiones nacionales y la Unión Europea y otros no tienen mucha influencia”, le dijo a Reuters Sir Richard Dalton, exembajador británico en Libia e Irán.


Sin embargo, el excanciller colombiano Augusto Ramírez tiene una postura radicalmente opuesta: “Teniendo en cuenta que esos son los países que compran su principal artículo de exportaciones, que es el petróleo, creo que pueden ejercer una presión importante. Además estoy seguro de que todos estos anuncios son una clase de soporte moral para los opositores que actualmente controlan parte del territorio”, señaló.


Posición respaldada por el profesor De Currea-Lugo: “Por un lado, la economía libia está centrada en el petróleo y Europa es su principal comprador, y por el otro, hay que recordar que el régimen importa el 75% de los alimentos. Entonces ahí puede haber un juego dominado por las reglas del mercado, en donde los actores que más le suministren alimentos busquen influenciar la política interna e intenten definir la agenda a seguir. Ahora el problema es quién va a llenar el vacío de poder”.


En todo caso, mientras el gobierno de Barack Obama acercó barcos de guerra a las costas de Libia para un futuro apoyo a “operaciones humanitarias” y reveló el congelamiento de US$30.000 millones en activos libios bajo jurisdicción de EE.UU., el líder de la revolución persiste en aferrarse al poder y asegura sentirse “traicionado” por la ONU y “sorprendido” porque Occidente lo “abandonó” en su lucha contra los “terroristas”.  “Todo mi pueblo me adora”, afirmó Gadafi en entrevista con ABC.


La crisis humanitaria en la frontera con Túnez


La otra cara del conflicto en Libia es la crisis humanitaria. Según cálculos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y de la Cruz Roja, unas 100.000 personas ya dejaron el país. Y miles más esperan su turno para huir de la represión de Muamar Gadafi. Actualmente hay alrededor de 20.000 personas esperando a cruzar el paso fronterizo de Ras el Ajdir. La mayoría de ellos son trabajadores egipcios, cuyo éxodo en masa arrancó el pasado miércoles, pero que desde entonces se ha ido intensificando hasta hacerse casi insostenible. Grupos de jóvenes tunecinos se convirtieron en improvisados funcionarios que intentan contener la marea humana.


Lo único que Acnur puede hacer es instalar un campo de asilo transitorio en Túnez para dar cobijo a la multitud que huye de los enfrentamientos en Libia.


Gadafi intentaría negociar


Los rumores son cada vez más fuertes: el líder libio, Muamar Gadafi, quiere hablar con la oposición. Así lo hizo saber la cadena de televisión de Qatar, Al Jazeera, que comunicó que el dictador encargó al responsable de los servicios secretos exteriores, Buzid Durda, para dialogar con los rebeldes de la parte oriental del país. Además de ese intento de diálogo con la oposición, que controla la zona este del país y varias ciudades del oeste, Gadafi trató de establecer contacto con los máximos responsables de las tribus del país, pero éstos se negaron a negociar, según la prensa, por el derramamiento de sangre de los últimos días.


El nuevo intento de Gadafi fue precedido por las declaraciones de su hijo, Saif al Islam, considerado su probable sucesor, y quien expresó la voluntad del régimen de establecer conversaciones con los manifestantes.

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