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Con la modificación de la política, Australia contribuirá con 15 millones de dólares australianos (9,45 millones de dólares estadounidenses) durante los próximos cuatro años a la agencia de la ONU y ONG para ayudar a reducir la tasa de mortalidad infantil en estas naciones
El primer ministro australiano, Kevin Rudd, un anglicano practicante que venció en las últimas elecciones con el apoyo de gran parte de los cristianos anti-aborto, admitió tener reservas respecto a los cambios.
Rudd declaró que tiene “un parecer conservador” al respecto y dijo que personalmente no apoya la iniciativa, al igual que otros miembros del gobernante Partido Laborista, aunque reconoció que una amplia mayoría dentro de su formación sí apoyaba el plan.
Desde diciembre pasado, Australia era el único país que se negaba a financiar el aborto en países en vías de desarrollo, después de que Estados Unidos eliminara el veto tras la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama
Interrumpir de forma voluntaria el embarazo es legal en Australia, siempre que sea para proteger la salud de la mujer, aunque se dan supuestos específicos en cada uno de los estados que integran la Federación, en algunos de los cuales es posible acceder a subsidios para abortar
Cada año se practican unos 100.000 abortos en Australia, que cuenta con una población de unos veinte millones de habitantes.