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El mensaje de la administración de Barack Obama es claro: los Derechos Humanos son un tema vital de su administración. Por eso, durante la presentación el miércoles del Informe Anual sobre Derechos Humanos, el Departamento de Estado invitó a otros países a hacer observaciones sobre la situación interna del país, “porque no serán vistas como interferencia en asuntos internos”.
En su análisis por regiones, el Departamento de Estado llama la atención sobre la grave situación que atraviesan los derechos humanos en África. Países como Congo, Somalia, Sudán y Kenia, todos con graves conflictos, viven la peor realidad: las restricciones son diarias y a todo nivel.
América Latina mereció capítulo aparte. Según Estados Unidos, en países como Venezuela, Cuba y Nicaragua la realidad es crítica, pues en muchas de estas naciones hay un serio deterioro de las democracias. Específicamente sobre Venezuela, el informe señala que grupos civiles registraron hasta 39 muertes de personas maltratadas mientras estaban detenidas, y 247 muertes ilegales entre octubre de 2007 y septiembre de 2008, ocasionadas por las fuerzas de seguridad del gobierno. “En el gobierno del presidente Hugo Chávez se dieron casos de intimidación y ataques oficiales a los medios independientes, discriminación por militancia política, extendida corrupción en todos los niveles del gobierno”, dice el reporte.
De Cuba, dice el Departamento de Estado, que es el país latinoamericano en donde los prisioneros viven las peores condiciones: son golpeados, aislados y no tienen ni siquiera asistencia sanitaria. “La isla es un Estado totalitario dirigido formalmente por el presidente Raúl Castro. Este gobierno continuó negando a sus ciudadanos sus derechos humanos básicos y cometiendo graves abusos. Aquí se reprime más la libertad de expresión y de asociación”, resaltan las ocho páginas dedicadas a la isla.
Aunque también surgieron críticas hacia Ecuador y Bolivia, el gobierno estadounidense reconoció que las instituciones electorales de la región mantuvieron independencia. Citó como ejemplos las elecciones presidenciales en Paraguay, las primarias en Honduras y los referendos en Bolivia y Ecuador.
Colombia, por su parte, presentó avances, según el informe. El Departamento de Estado elogió la aplicación de la Ley de Justicia y Paz, que “ayudó a esclarecer más de 20.000 delitos”. Sin embargo, expresó preocupación por la violencia a manos de paramilitares y nuevos grupos ilegales. El análisis sobre el país, que abarca 15 páginas, indica que si bien las autoridades civiles “en general mantuvieron un control eficaz de las fuerzas de seguridad, hubo instancias en que elementos de las fuerzas de seguridad violaron la política estatal”.
Al mismo tiempo, en Bogotá, el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, John Holmes, presentó el balance sobre el mismo tema.