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Balleneros nipones, frustrados por grupo ecologista

Sea Shepherd logró la reducción, en un 40%, de la caza de ballenas. Se cazaron 507 en 2009.

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Japón cazó 507 ballenas en la Antártida en el año fiscal 2009, un 40 por ciento menos de las que se había propuesto, a causa de las actividades de "obstrucción" del grupo ecologista Sea Shepherd, informó hoy la Agencia de Pesca nipona.

Los cinco barcos que integraban la flota ballenera nipona en el Antártico capturaron durante el año pasado un total de 506 rorcuales aliblanco (minke) y un rorcual común, solo el 60 por ciento del objetivo que se habían propuesto, según datos de Pesca, recogidos por la agencia Kyodo.

La misión ballenera del pasado año fiscal -que concluyó el 31 de marzo- tuvo que suspenderse durante un total de 31 días debido a la campaña de la organización Sea Shepherd en aguas de la Antártida, añadió la agencia pesquera nipona.

El grupo conservacionista persigue desde hace años a los pesqueros japoneses para sabotear sus actividades en la Antártida, donde están autorizados a cazar una cuota anual de ballenas con "fines científicos".

Aunque el Gobierno japonés asegura que las capturas son para ser utilizadas en investigación, los ecologistas consideran este argumento una tapadera y afirman que la caza tiene fines comerciales.

La flota nipona denunció que, para impedir su pesca, los activistas de Sea Shepherd llevaron el año pasado actividades como bloquear el timón de los pesqueros para averiar el motor o lanzar ácido corrosivo a la cubierta de uno de los barcos.

También se produjeron varios enfrentamientos entre los buques nipones y los barcos de los ecologistas.

Uno de estos últimos se fue a pique en enero al ser embestido por un buque nipón, mientras otro resultó averiado en un choque similar.

A mediados de febrero, uno de los ecologistas, el neozelandés Peter Bethune, logró abordar uno de los balleneros para, según dijo, presentar una "protesta formal" por la colisión.

El activista permaneció a bordo del barco hasta que éste regresó a Japón, en marzo, y una vez allí fue detenido y acusado por las autoridades niponas de entrada ilegal en propiedad privada, abordaje y obstrucción a una actividad empresarial.

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