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El Pontífice volvió a referirse a la situación de Libia y Costa de Marfil ante varias decenas de miles de fieles que asistieron en la plaza de san Pedro del Vaticano a la audiencia pública de los miércoles.
«Sigo con gran preocupación las dramáticas situaciones que las queridas poblaciones de Costa de Marfil y Libia están viviendo en estos días», afirmó el Obispo de Roma, que subrayó que la violencia y el odio son siempre una derrota.
«Por ello hago un nuevo y apremiante llamamiento a todas las partes en conflicto para que se de paso a la pacificación y al diálogo y se eviten nuevos derramamientos de sangre».
Desde que estalló la crisis en Libia, Benedicto XVI ha hecho numerosos llamamientos en favor de la población y tras el comienzo de los bombardeos ha instado a los organismos internacionales y «a todos los que tienen responsabilidad política y militar» a emprender un «inmediato diálogo que suspenda el uso de las armas».
El Pontífice ha pedido que se respete la integridad y seguridad de los libios y que se permita el acceso al auxilio humanitario y ha exhortado a las partes para que recurran a la «acción diplomática» para alcanzar «una solución pacífica y duradera».
La Santa Sede participó en calidad de «observador» en la Conferencia Internacional sobre Libia que se celebró en Londres y su represente, el nuncio (embajador) en Gran Bretaña, el arzobispo Antonio Mennini, abogó por una «hoja de ruta» para restablecer la paz en el país africano.