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Benedicto XVI pisará mañana por segunda vez África en un viaje de tres días que le lleva a Benin, donde reiterará la reconciliación, la justicia y la paz para que ese continente, «un inmenso pulmón espiritual del mundo», pueda afrontar el futuro con esperanza.
El motivo del viaje es la entrega a los obispos africanos de la Exhortación Apostólica (documento final) del Sínodo para el continente africano celebrado en 2009 en el Vaticano, en el que el papa hizo un «apremiante» llamamiento a la reconciliación en África y exigió un cambio del modelo de «desarrollo global».
El Pontífice denunció que la familia africana está amenazada por «corrientes ideológicas provenientes del extranjero» y que los jóvenes están expuestos a ese tipo de presiones, «influenciados por modelos de pensamiento y de comportamientos que contrastan con los valores humanos y cristianos de los pueblos africanos».
Los prelados, por su parte, en la misma línea expresada por Benedicto XVI durante su primer viaje a África en 2009, reiteraron que el sida se combate con la castidad y la fidelidad y no con preservativos.
Los obispos reclamaron que los enfermos de sida africanos reciban la misma calidad de tratamientos que en Europa.
Los prelados denunciaron el fanatismo religioso, pidieron a las multinacionales que cesen la devastación criminal del medio ambiente» en beneficio propio y aseguraron que es una «política miope» fomentar guerras «para obtener beneficios rápidos del caos, al precio de vidas y sangre».
Este viaje cierra el recorrido comenzado con la visita de 2009 y el posterior sínodo y durante el mismo Benedicto XVI alentará a un continente que él mismo considera «pulmón espiritual del mundo» y le animará a mirar el futuro, sabedor de que los problemas existen y son muchos.
Ese «pulmón», precisó el papa durante la misa conclusiva del sínodo, puede enfermar debido al materialismo práctico combinado con el pensamiento relativista y nihilista y al fundamentalismo religioso mezclado con intereses políticos y económicos.
«Grupos -recordó hoy Radio Vaticano- que en nombre de Dios están enseñando y practicando no el amor y el respeto a la libertad, sino la intolerancia y la violencia.
Así, Benedicto XVI vuelve con la mirada puesta en las guerras, el hambre, las enfermedades e injusticia que sufren los africanos, ante quienes reiterará el compromiso de la Iglesia con los más pobres.