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Centenares de seguidores del presidente de Bolivia, Evo Morales, se dirigen a reforzar el cerco a la ciudad de Santa Cruz, por sexto día consecutivo, pese a que el acuerdo preliminar del diálogo, instalado aquí ayer, señala el levantamiento de toda medida de presión.
Miles de campesinos y mineros llegaron a Cochabamba para acompañar las conversaciones y constatar que no se cambie ni una coma del texto constitucional, declararon sus dirigentes. El presidente Evo Morales, en una reunión en La Paz con la Central Obrera Boliviana y la Coordinadora Nacional por el Cambio, afirmó que las reformas continuarán “mediante el diálogo o con los movimientos sociales afines” a su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).
“Los bolivianos nos encontramos en emergencia y exigimos que el diálogo sea honesto para pacificar al país”, aseguró Fidel Surco, presidente de la Coordinadora, entidad que nació en contraposición al Consejo Nacional Democrático que reúne a los líderes regionales de los departamentos autonomistas.
Surco aseguró que no levantarán el sitio sobre Santa Cruz. “No hemos dicho que entreguen unas cuantas, sino todas las instituciones (ocupadas por los autonomistas). Algunos prefectos están devolviendo, pero Santa Cruz no quiere devolver todo, por lo tanto, el cerco y el bloqueo de caminos continúa”, dijo.
El cierre de carreteras se produce en cuatro puntos. Los dirigentes de los colonos dijeron que habían reunido a 13.000 de sus afiliados y las cámaras de televisión mostraron en los bloqueos a grupos armados con machetes, palos y con rifles, probablemente de caza.
A ellos se sumaran varios otros centenares que llegan, vía Cochabamba, desde el occidente, ante el nerviosismo de los ciudadanos de Santa Cruz, que han pedido la actuación de la Policía, después de que cuatro de las ocho oficinas fueron ya entregadas y las otras están en proceso de entrega, con inventarios de por medio.
El diálogo comenzó un par de horas después de la propuesta de Morales —debido a problemas de transporte—, en un balneario a diez kilómetros de la ciudad, con fuertes medidas de seguridad. Las declaraciones previas fueron todas esperanzadoras, aún cuando contrastaban con el ambiente tenso y las caras adustas de la mayor parte de los actores políticos, sentados frente a frente en largas mesas de manteles oscuros. Las sesiones son a puerta cerrada y no se interrumpirán hasta su conclusión.