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En veinte minutos, dicen los reportes de prensa, fue posible llegar a un acuerdo preliminar para indemnizar a las personas y empresas afectadas por el vertido de crudo iniciado desde el 20 de abril en el Golfo de México.
En total, fueron ocho ejecutivos de la BP quienes charlaron a puerta cerrada con el presidente Obama, entre ellos Carl-Henric Svanberg, la cabeza de la compañía. En la reunión se estableció que la empresa petrolera crearía un fondo independiente para la atención a los afectados de US$ 20.000 millones, casi 13 veces la suma que anualmente paga en tributos al gobierno británico.
De acuerdo con lo publicado por The New York Times , se concederá un plazo de varios años a la BP para cumplir con el objetivo sin poner en riesgo sus finanzas ni la confianza de los inversionistas. La sugerencia para crear dicho fondo había sido planteada por Obama el viernes, el mismo día en el que concedió un ultimátum de 48 a la BP para detener el derrame.
El martes, el presidente estadounidense sentenció que la compañía responsable del pozo averiado tendría que pagar por la “imprudencia” que desató la que hasta hoy es la peor catástrofe ambiental que ha padecido Estados Unidos. Hasta ahora han aparecido documentos que indican que BP tomó decisiones arriesgadas en su operación del pozo.