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El Gobierno de Brasil le pidió al depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, "moderación" por el uso político que el derrocado mandatario le da a la embajada brasileña en Tegucigalpa, donde está refugiado junto a su familia y más de media centena de simpatizantes.
El representante adjunto de Brasil en la Organización de Estados Americanos (OEA) , Lineu Pupo de Paula, quien el sábado relevó al encargado de negocios brasileños en Honduras, Francisco Catunda, como responsable de la sede diplomática, afirmó al diario O Estado de Sao Paulo que le hizo "personalmente" esta petición a Zelaya.
Pupo de Paula le dijo a Zelaya que dejara de "divulgar comunicados y declaraciones proselitistas" mientras estuviera en la misión (diplomática) ".
La advertencia fue hecha después de Zelaya haber distribuido un comunicado en el que incitaba " a la desobediencia civil contra la dictadura hasta la caída de los usurpadores".
El diplomático brasileño señaló al diario que " ordenó" también a los seguidores de Zelaya en la embajada que dejaran de " insultar a las fuerzas militares que cercan el predio" y afirmó que la sede está bajo el control de las autoridades brasileñas.
El Gobierno de facto, que encabeza de Roberto Micheletti, le dio a Brasil un plazo de diez días para definir el estatus de Zelaya, quien para el país suramericano se encuentra en calidad de " alojado" y no de refugiado o asilado político, condiciones que el propio presidente depuesto manifestó que no va a pedir.
Zelaya fue detenido y expulsado del país por militares el pasado 28 de junio, y horas más tarde el Congreso nombró en su reemplazo a Micheletti, hasta entonces presidente del Legislativo y cuyo Gobierno no es reconocido por la comunidad internacional.
El pasado lunes, el destituido mandatario regresó clandestinamente a Tegucigalpa y desde entonces está alojado en la embajada de Brasil.