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El presidente canceló su asistencia a varios actos políticos y se reunía más tarde con el secretario del Tesoro, Henry Paulson. Bush debía haber pasado el día en Alabama y Florida a fin de recaudar fondos electorales para los legisladores republicanos y para hablar de la energía.
“El pueblo estadounidense puede estar seguro de que continuaremos actuando para fortalecer y estabilizar nuestros mercados financieros y mejorar la confianza de los inversionistas”, dijo Bush en dos minutos de declaraciones frente a su oficina de la Casa Blanca.
No especificó las medidas que tomará. El presidente se reunía luego con sus asesores económicos, entre ellos Paulson, en la Casa Blanca.
“Nuestros mercados financieros siguen encarando serios desafíos”, indicó. “Como han demostrado nuestras medidas recientes, mi gobierno está centrado en atender esos desafíos”.
La situación financiera ha puesto a la Casa Blanca en una actitud de crisis. Pero Bush ha actuado de forma diferente a las de otras ocasiones, por ejemplo, al comienzo de la guerra de Irak, o tras la llegada del huracán Katrina en el 2005 o la invasión el mes pasado por parte de Rusia de la vecina Georgia. En esos casos, Bush habló casi a diario de esos temas, pero esta semana mantuvo un notable silencio.
Además, ha rechazado todos los intentos de los periodistas de preguntarle sobre el tema. Al concluir su breve comentario y comenzar el regreso a su despacho, un periodista le preguntó si sigue creyendo que la economía es sólida. El presidente siguió caminando.