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Soplan vientos de paz en Oriente Medio. Después de ocho años de enfrentamientos y discusiones, Siria e Israel acordaron retomar las negociaciones de paz, las que suspendieron en el año 2000.
La retirada israelí de los Altos del Golán —una estratégica meseta de poco más de mil kilómetros cuadrados ocupada por Israel desde 1967— y el apoyo sirio a organizaciones palestinas como Hamás, o libanesas como Hezbolá, son las manzanas de la discordia entre los dos países. Sin embargo, representantes sirios e israelíes acordaron avanzar y “ceder” en algunos puntos para lograr un acuerdo de paz duradero.
Estas conversaciones se llevarán a cabo con la mediación del gobierno de Turquía, activo promotor de la paz en la región y nación musulmana que mantiene buenos vínculos tanto con Israel como con Siria. “Las dos partes comenzaron a dialogar con el auspicio de Turquía”, señaló el ministro israelí, Ehud Olmert, en un comunicado. Los dos países manifiestan en el escrito “su intención de llevar a cabo estas conversaciones de buena fe y con la mente abierta”.
El hecho, calificado como “trascendental” por varios países, “ayudará a fomentar otros diálogos o acercamientos”, consideraron varios representantes de los gobiernos israelí y turco.
Larga historia
La primera vez que los representantes sirios e israelíes se sentaron juntos con cara de pocos amigos fue entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre de 1991, en una Conferencia de Paz en Madrid patrocinada por el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, y el de la antigua URSS, Mijail Gorbachov. Durante los cinco días que duraron las reuniones las delegaciones siria e israelí se cruzaron mutuas acusaciones de amparar el terrorismo.
Luego siguieron 11 rondas de diálogo en Washington entre 1991 y 1993 en las que Siria por primera vez dijo estar dispuesta a firmar un acuerdo de paz con su vecino, e Israel, también por primera vez, aseguró su disposición a realizar concesiones territoriales a los árabes en cumplimiento de la Resolución 242 de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Después, en 1994, el presidente Bill Clinton se reunió con su homólogo sirio, Hafez el Asad, y le expresó su intención de negociar un acuerdo de paz global con Israel. Se pararon de la mesa a los pocos días.
De nuevo renacen las esperanzas. El pasado abril, el primer ministro sirio, Recept Tayip Erdogan, viajó para fomentar la reanudación del diálogo y a finales de este mes el presidente de Siria, Bachar al Asad, reveló que Olmert le había ofrecido, a través del primer ministro turco, la devolución de los Altos del Golán a cambio de la paz bilateral. Aunque esta fórmula ya se había planteado, muchos tienen sus esperanzas puestas en ella, pues, al parecer, es la salida al conflicto.
Duros combates
Siria e Israel se encuentran en estado de “no beligerancia” desde 1974, después de enfrentarse en tres guerras en 1948, 1967 y 1973. Desde entonces, ambas partes han librado duros combates en suelo libanés. Además, Israel ha efectuado bombardeos aéreos en varias ocasiones sobre el territorio sirio. El último se produjo el 6 de septiembre, cuando cazabombarderos israelíes destruyeron en el norte de Siria lo que, según la administración estadounidense, era el embrión de una central nuclear que se construía con asesoramiento norcoreano. Siria siempre dijo que el área atacada estaba despoblada y allí se estaban construyendo instalaciones militares.
El tema nunca se aclaró, pero las conversaciones quedaron congeladas. Ayer, el primer ministro de Israel aseguró que “las negociaciones de paz son un deber nacional”.
Por otra parte, el presidente sirio, Bachar al Asad, manifestó su disposición a negociar con Israel “para encontrar un terreno común” para la paz. Pero insistió en que cualquier conversación, sin mediadores, debería esperar hasta que Estados Unidos elija a un nuevo presidente el próximo mes de noviembre. Olmert insistió en que este acuerdo se hace al “margen de lo que pasa con Palestina”.
Hay, sin embargo, voces discordantes. Varios políticos israelíes dicen que este anuncio aparece muy “conveniente” para Olmert, quien fue sometido a una investigación abierta.
El primer ministro de Israel será interrogado mañana por la policía, por recibir supuestamente sobornos de un empresario judío estadounidense. Olmert está acusado de cobrar cientos de miles de dólares a un industrial con el fin de favorecer sus negocios en el país. La legislación de ese estado prohíbe las donaciones electorales superiores a unos centenares de dólares. El fiscal que lleva el caso lo acusó de recibir “sobres repletos de dólares”.
Tregua en Líbano
El acuerdo alcanzado por los principales líderes libaneses en Qatar, tras seis días de intensas reuniones, permite que Líbano pase una página dolorosa. El acuerdo, que concluyó al igual que otros anteriores utilizando la fórmula “sin vencedores ni vencidos”, fue interpretado como una especie de milagro, ya que el país se encontraba al borde de una nueva guerra civil.
El compromiso alcanzado en Doha, entre la oposición, encabezada por Hezbolá y la mayoría parlamentaria, permitirá que se forme un gobierno de unidad nacional. Con el acuerdo el grupo chií conseguirá un tercio más uno de las carteras que componen el Consejo de Ministros, lo que se traduce en la capacidad de poder vetar cualquier decisión del Ejecutivo. Hezbolá, dicen expertos, reforzó su situación a futuro en la región.