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El primer ministro canadiense, Stephen Harper, anunció el domingo el congelamiento de las cuentas del líder libio Muamar Kadhafi y de su familia, y le pidió que «ponga fin al baño de sangre» y renuncie.
Harper indicó, en una declaración en inglés y francés, transmitida en directo por televisión, que Canadá aplicaría las sanciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra el régimen libio, y que iría más allá de estas medidas.
Harper reprochó a Kadhafi por violar su obligación fundamental, la de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, antes de pedirle que «ponga fin al baño de sangre» y que «renuncie a sus funciones y sus poderes».
El sábado el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una batería de sanciones contra el régimen Kadhafi, y encargó a la Corte Penal Internacional una investigación, al considerar que la represión contra los manifestantes que piden su salida del poder podría constituir un crimen contra la humanidad.