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La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, exigió al Gobierno de Bahrein que cumpla sus compromisos y sancione a aquellos que recurrieron al uso excesivo de la fuerza y a la violencia contra manifestantes pacíficos.
En declaraciones a los medios tras acudir al Congreso para informar a los senadores de la respuesta del Gobierno de Barack Obama a los múltiples focos de tensión y protestas masivas en Oriente Medio y el norte de África, Clinton confirmó que conversó hoy por teléfono con el ministro de Asuntos Exteriores de Bahrein, Sheik Khalid ben Ahmed al Khalifa, para transmitirle su “profunda preocupación” por las acciones de las fuerzas de seguridad.
El Gobierno de Bahrein afirmó que el Ejército y la Policía tuvieron que intervenir ante las protestas políticas que se desarrollan desde el lunes pasado para “preservar la seguridad” y evitar riesgos de divisiones sectarias entre suníes y chiíes.
“Corremos peligro de que haya una polarización entre chiíes y suníes. Es muy peligroso” , afirmó el ministro bahreiní de Asuntos Exteriores, Jaled al Jalifa, en una rueda de prensa posterior a una reunión extraordinaria de los jefes de la diplomacia de los países del golfo pérsico.
Al Jalifa explicó que la violencia estalló esta madrugada cuando las fuerzas de seguridad, apoyadas por unidades del Ejército, intentaron evacuar la plaza Lulu, un punto céntrico de la capital bahreiní y donde estaban concentrados desde el martes por la noche miles de manifestantes.
Esta intervención, llevada a cabo por policías antidisturbios mientras unidades blindadas del Ejército mantenían sus posiciones, causaron al menos entre cuatro y seis muertos, según activistas de derechos humanos. El Ministerio de Sanidad confirmó tres muertos y dijo que había casi 200 heridos.
El ministro bahreiní negó que hubiera sido el Ejército el que disparó contra los manifestantes, que fueron desalojados con fuego real, balas de goma y otros materiales antidisturbios.
“El Ejército no ha dirigido las armas contra los ciudadanos. El Ejército está para preservar los logros del pueblo” , insistió Al Jalifa.
También negó versiones no confirmadas de que Arabia Saudí hubiera enviado soldados para apoyar a las Fuerzas Armadas de Bahréin. “No ha llegado ningún ejército de ningún país del golfo pérsico” , dijo el alto funcionario.
Destacó que las muertes de los manifestantes “han causado un trauma a todo el pueblo” e insistió en que, hasta ahora, Bahréin ha tenido éxito en mantener la convivencia entre chiíes y suníes.
El 70 por ciento de la población en Bahréin es chií, pero sus líderes son suníes.
“El país no puede ser dividido sobre bases sectarias” , insistió.